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Clave: Obama puja por desarme
El hecho de que dicha sesión, a nivel de jefes de Estado o Gobierno, sea presidida por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, otorgará al tratamiento de los temas seleccionados una proyección especial que tendrá una clara influencia en el diseño de la próxima agenda de seguridad internacional y cuestiones conexas, incluyendo los usos pacíficos de tecnologías de punta.
La sesión será una oportunidad para que Estados Unidos y Rusia destaquen el alcance y el nivel de avance del Tratado sobre Limitación de Armas Estratégicas (START), que reducirá los respectivos arsenales nucleares en una tercera parte. Sería el recorte de arsenales nucleares más importante jamas pactado.
Es de esperar que Estados Unidos reitere, asimismo, la disposición de ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Una medida esencial. De la reunión surgirá un número importante de coincidencias. El estado de los programas nucleares de Irán y Corea del Norte será materia de tratamiento necesario.
En el campo de las negociaciones multilaterales, el Consejo de Seguridad podría incluir un llamamiento al inmediato inicio de negociaciones en la Conferencia de Desarme sobre un tratado que prohíba la producción de material fisionable, largamente postergado ante la negativa de un puñado de países.
Asimismo, es previsible que reclame acciones más intensas e intrusivas en la agenda de no proliferación, en particular en lo referido a algunos temas del ciclo de combustible, con miras a la próxima Conferencia de Revisión del Tratado de no Proliferación Nuclear.
Énfasis
El tema del comercio de las armas convencionales, en particular el tráfico ilícito, recibirá particular énfasis para detener sus derivaciones en lo que hace al terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado.
Puede tener un efecto muy positivo si la reunión logra estimular, simultáneamente, el lanzamiento de un proceso amplio, con un enfoque racional, en el tratamiento de ciertos temas estratégicos, en particular el desarme nuclear. Es hora de que el futuro de esas negociaciones incluya a China, Francia y el Reino Unido, y se tenga en cuenta la necesidad de encarar la situación de los nuevos tres Estados poseedores de armas nucleares y evitar que Irán y Corea del Norte se incorporen a ese grupo, junto con algún otro Estado que merodea con iguales intenciones.
Ese impulso podría contribuir a poner ciertos límites a carreras de armamentos convencionales en distintas regiones del mundo y a asumir, con mayor determinación, el flagelo del desvío de armas al mercado ilícito. En ese sentido, el inicio de negociaciones sobre un tratado de comercio de armas convencionales resulta esencial, aunque algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU sean reacios.
La temática de no proliferación es, en cambio, por su vinculación con los usos pacíficos de la energía nuclear, la que puede sufrir las mayores exigencias del justificado entusiasmo en materia de desarme. De allí, entre otros, la importancia de que la Argentina y Brasil continúen profundizando los mecanismos bilaterales en materia nuclear y otorguen nueva vitalidad a los proyecto conjuntos que hacen a todas las cuestiones vinculadas al ciclo de combustible para hacer más eficientes los respectivos programas energéticos de ese origen.


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