- La gripe porcina, una infección respiratoria aguda en los cerdos, es causada por uno o varios virus de influenza. Inicialmente, los animales pueden contagiar a seres humanos que tienen contacto con ellos o viceversa. La peligrosidad de la actual situación, que según la Organización Mundial de la Salud podría derivar en una pandemia, está dada por el hecho de que el virus mutó y ya se contagia entre seres humanos.
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El contagio se produce a través de la saliva que despide una persona enferma al toser o estornudar o, incluso, al hablar. Por ahora, no se demostró que la enfermedad sea transmisible a las personas por comer cerdo correctamente cocinado, ya que el virus muere a 70°.
Los síntomas de la gripe porcina son similares a los de la común. Fiebre repentina mayor a 38°, tos intensa, dolor fuerte de cabeza y de articulaciones, falta de apetito, congestión nasal y malestar general.
El diagnóstico se realiza a través de un examen clínico y de estudios de secreciones de nariz y laringe durante las primeras 24 a 72 horas y de sangre para identificar anticuerpos.
No existen por ahora vacunas que protejan a la gente contra el nuevo virus y no está claro que las existentes brinden algún beneficio. En los casos confirmados, se suministran los antivirales oseltamivir y zanamivir, pero sólo bajo una estricta supervisión médica, ya que son fórmulas de uso delicado y su aplicación errónea puede tener efectos secundarios.
A modo de prevención, en México, donde el brote es más grave, las autoridades recomiendan a la gente que use barbijos; que evite saludarse con besos y hasta con apretones de mano; que no comparta alimentos, cubiertos ni vasos; que ventile sus casas y oficinas, permitiendo la entrada de luz solar; y que mantenga limpios los artículos de uso cotidiano, como teléfonos, juguetes, etcétera.
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