Ginóbili, Scola, Delfino y Prigioni compartieron sus enseñanzas con 45 chicos de toda América en el gimnasio del CENARD.
Luego de ocho años de ausencia, la NBA regresó a la Argentina con el Básquet sin Fronteras, un campus que acerca a jóvenes a los protagonistas de la liga más importante del mundo y que también tiene una veta solidaria. La edición 2013 comenzó ayer en el CENARD, donde las promesas disfrutaron de su primer contacto con sus ídolos y empezaron oficialmente las clases de básquet, que se extenderán hasta el domingo. "Es bueno hablar con ellos, contarles nuestras experiencias y mostrarles pequeños trucos. Que se vayan habiendo aprendido algo de nosotros. De chico lo hubiera disfrutado mucho", dijo Emanuel Ginóbili, quien fue ovacionado y se tomó fotos con los chicos. También fueron de la partida Luis Scola, Carlos Delfino y Pablo Prigioni, los cuatro NBA argentinos, a los que se les sumaron otros tres con pasado en la liga: "Pepe" Sánchez, Fabricio Oberto y Walter Herrmann. Además estuvieron dos estadounidenses: Chris Copeland (Indiana) y James Anderson (Houston). "Este año tiene más de básquet que en otros. Para los chicos es bueno poder compartir tiempo con los NBA, ya que les sirve para conocer esto", explicó Scola.
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