23 de septiembre 2015 - 00:00

Coinciden obras de Bonholzer y Corvino

“Después del deshielo”, de Amalia Bonholzer, integra la muestra de la artista “Presente del pasado” en la galería Rubbers.
“Después del deshielo”, de Amalia Bonholzer, integra la muestra de la artista “Presente del pasado” en la galería Rubbers.
 La obra pictórica de Amalia Bonholzer ocupa una de las salas de Galería Rubbers Internacional bajo el título "Presente del pasado". En la "Imagen como texto" o "El texto como imagen", prólogo del catálogo, su autor, Víctor Fernández, señala que "desde las más antiguas tradiciones, en íntima comunión con el acto divino de crear, a la humanidad le es conferida la posibilidad de nombrar". Es precisamente nombrar lo que Bonholzer hace con sus paisajes: no están para deleitarnos, registrar su paso por ellos, plasmarlos como recuerdo o porque la deslumbraron por su belleza.

Los fondos muy trabajados se reconocen como paisajes, hay barcos surcando mares o ríos, montañas, vegetación. Pero toda esta naturaleza está marcada por palabras que invitan a la reflexión. ¿Qué otra cosa puede ser "Boca del Riachuelo" cuando aparecen mezcladas con la materia "brea", "petróleo", "poesía"? ¿Adónde nos llevan? La imagen del río al que le pusieron letra los poetas y le cantaron los tangueros, el que inmortalizó Quinquela con sus colores brillantes, es un magma al que van a parar los deshechos fabriles, aparentemente sin solución definitiva debido a la falta de planificación y al peculado.

Muchas palabras le vienen a su mente y a su mano, hasta se podría pensar en aquello que escribimos cuando atendemos el teléfono. Pero Bonholzer pone en acto recuerdos, asociaciones, vivencias y también denuncias en clave asordinada. Un ejemplo: "Presente del pasado", un cementerio de barcos como fondo con sus nombres, lugares, personas con los que los asocia, con aquellos que llegaron y se dispersaron para poblar nuestro territorio. "Delta Poesía" conjuga nombres de ríos y de ciudades, en "Devastación", hubo arrayanes, sauces, araucarias, lengas. Las tonalidades aquí elegidas demuestran la ignominia de la que es capaz el hombre y así podríamos seguir con "Pueblos de América" o lo que queda "Después del deshielo". Sin caer en lo panfletario, Bonholzer nombra y alerta. Está en nosotros tratar de recuperar tanta pérdida.

En otra de las salas de la galería, Daniel Corvino invita a mirar lo que no queremos ver, ante lo que pasamos con indiferencia de tan cotidiano que se ha convertido el paisaje de la marginalidad. Hace bastante que este artista, a través de la pintura, ha tomado posición frente a las manifestaciones que reclaman justicia, los cartoneros que invaden la ciudad para ganarse una exigua paga, los que deben dormir a la intemperie o la proliferación de villas de emergencia. Corvino también amplió su iconografía al incursionar en la fotografía y el conmovedor video "Reciclantes", enfocando a las masas que se desplazan en las montañas de basura.

En ese momento se pensó que eran los medios más apropiados y también más contundentes para expresar el reclamo de justicia y una mejor calidad de vida.

Sin embargo, en su actual muestra, vuelve a la pintura con el mismo tema, como afirmación de que ese paisaje urbano sigue en pie, es decir, los reclamos no han sido escuchados, y mucho menos respondidos. Ante las imágenes periodísticas y de los medios tecnológicos que registran las tragedias que se suceden en el mundo, multitudes que intentan escapar de las guerras actuales, que retrotraen a los dolorosos registros de los trenes hacia los campos de concentración, ante la indiferencia de los que ostentan el poder, ante la hipocresía del mundo, caóticas visiones donde se manifiesta tanta destrucción y desesperanza, ¿qué intenta hacer Daniel Corvino con su pintura? Una manera de expresar su resistencia contra el nihilismo, no permitir que la indiferencia nos paralice en este mundo sin certezas, la de una sociedad que, según Jean Baudrillard, "ha perdido su trascendencia, de la que lo social, la misma idea de lo social, ha desaparecido". Ambas muestras clausuran el 3 de octubre. (Av. Alvear 1595.)

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