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Coldplay: yendo de la sala al estadio
La última actuación de Coldplay en Buenos Aires fue hace tres años en el Gran Rex, cuando quedaron miles de fans sin poder verlos.
En febrero de 2007 fueron legión los fans que quedaron fuera de los tres shows de Coldplay en el Gran Rex, lo que suma menos de 10 mil espectadores contra unos 80 mil en River. Hace exactamente 3 años los británicos ya lideraban los ránkings de ventas y eran señalados como el cuarteto sucesor de Los Beatles (en calificaciones demasiado entusiastas), pese a lo cual prefirieron una primera visita a Sudamérica más íntima y «unplugged».
Buscaban un acercamiento inicial a los fans de estas tierras con un show en vivo que tuviera buena acústica garantizada, lo que sólo podía encontrarse en un teatro, que en ese momento fue el Gran Rex. También debe recordarse que el crecimiento meteórico de Coldplay los obligó a dejar, de manera vertiginosa, los recintos pequeños de los primeros años para pasar a los grandes lugares al aire libre, lo que nunca los convenció por la ausencia de una buena caja de resonancia.
Ese público que vio a Coldplay en 2007 era aún más «cool» que el que asistirá el viernes, con tiempo suficiente como para que los hits de siempre («Clocks», «Fix you» o «The scientist») se terminaran de instalar y el último éxito, «Viva la vida», se convirtiera en himno de radios que abarcan todos los targets.
El caso de Coldplay fue uno de los tantos que reeditaron el debate sobre la necesidad de construir en Buenos Aires un estadio cerrado al estilo Madison Square Garden, para una banda que busca buena acústica en un concierto intimista, pero que a la vez logra un poder de convocatoria capaz de superar los 100 mil espectadores en una sola noche.
Si bien hace dos años se había anunciado la construcción de un estadio cubierto en Pilar, la iniciativa dista de concretarse. Se trataba de un proyecto que se vendía como el estadio más grande del país y de la región, que demandaría 65 millones de dólares y se iba a bautizar Arena Center, en un predio de 9,4 hectáreas, ubicado en el kilómetro 46 de la Panamericana y con capacidad para 15 mil personas sentadas.
La necesidad del estadio cubierto reflotó ante la prohibición judicial para que River ofreciera recitales, ante los reclamos de vecinos del estadio que se basaron en un estudio que señalaba que la vibración del campo durante los conciertos, podía ocasionar daños en los edificios. El Club Ciudad también quedó inhabilitado para shows a partir de este año (el último en actuar allí fue Andrés Calamaro en diciembre, sólo una noche pues ya no se permitían dos conciertos seguidos) mientras a media cuadra del Ciudad está el ex Obras, bautizado Pepsi Music. Pocos son los recitales que se dieron allí durante los últimos años, habida cuenta del incremento de público. Como tercera opción aparece el Luna Park, que no se caracteriza por una buena acústica, mientras los últimos años se recurrió a la alternativa de GEBA. Pero no deja de ser un predio al aire libre, con menos capacidad y mala distribución de las salidas para la desconcentración de público. Hasta ahora en River también podrá actuar Guns N Roses, que llegará el 20 de marzo y ya tiene localidades agotadas.
A juzgar por los recitales del «Viva La Vida Tour», en el que Coldplay presenta su último disco, se esperan al menos 30 temas, con versiones remixadas de «God Put a Smile upon Your Face», «Talk» y «Vida la vida», también en su versión original y «Life in Technicolor», que repiten sobre el final. Pero cada show tiene su propia variación, así como los grupos soporte que acompañaron a Coldplay en diferentes los países: Jay Z, Duffy, Mercury Rev, Flaming Lips, Amadou et Mariam, Elbow, The Ting Tings y Santigold. Para América Latina llegan con una de las revelaciones de 2009, los Bat For Lashes.
En cuanto a las clásicas extravagancias, los Coldplay han distinguido entre los pedidos para todo el día para 30 personas (infusiones, galletitas, gaseosas y lácteos), desayunos en los que no deberán faltar huevos listos para cocinar, queso gratinado, hongos, tomates, cebollas para omelettes, waffles y panqueques con jarabe dulce, panceta ahumada y salchichas, entre otros.
Para los camarines han solicitado vodka grey Goose, whisky, vino blanco, tinto, cerveza, energizantes, cigarrillos de marca específica con sus ceniceros y también un ramo de flores naturales. En el escenario deberá haber 48 botellas de agua mineral a temperatura ambiente, 12 botellas de agua mineral y seis botellas de cerveza frías. Para la producción se solicitó, además de gaseosas y cerveza, una botella de sake Nigori. Los caballeros ingleses no resultaron tan excéntricos en el detrás de escena, lo que tiene sin cuidado a los ochenta mil espectadores que hace 3 años aguardan verlos (o volverlos a ver), sobre el escenario. Habían demostrado que no son sólo una buena banda que graba lindos discos, sino que también, y sobre todo, suenan impecable en vivo.


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