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Desde 2011 sólo cerró del lado ganador el año 2015 (en apenas $1,4 millón, o 0,25% de las ventas), así que el 2016 "en rojo" no es sorpresa. La sorpresa es la magnitud de la pérdida, $41.641.000, lo que equivale a decir que perdió $2,72 por litro de pintura vendida (o -u$s0,17/l), cuando el máximo desde que adhirió a las normas NIIF había sido de $0,29 en 2012 (o -u$s0,04/lt). Esto merece una aclaración: el número de litros de pintura vendidos a lo largo del año fue en menor desde al menos 2011 (esto es -16%, pero 2015 registró la segunda mayor venta de al menos los últimos seis años). En realidad la palabra sorpresa es algo exagerada, ya que en los comentarios a su semestre y nonamestre, veníamos advirtiendo a los lectores que el deterioro de los resultados venía acelerándose. Mientras el incremento de los ingresos por ventas pasó del 20% de fin de marzo al actual 4%, el aumento de los costos lo hizo de 8,9% a 9,4%. Queda así con un bruto de $211 millones, 4% inferior al de 12 meses atrás. Si bien sus gastos crecieron menos que la inflación minorista (36% los administrativos, 21% los de comercialización), por su magnitud queda con un operativo adverso de $13 millones, el primero perdedor en al menos seis años. Si bien contiene el incremento de la carga financiera a 22%, esto le significa otro zarpazo quedándole en contra $40,5 millones, que el fisco empeora ligeramente. Con la espada de Damocles que le significa la eventual pérdida de la promoción industrial, la empresa cuenta a favor con un accionista controlante y sus compañías asociadas que vienen dándole "aire" cada vez que lo ha necesitado.
La apuesta ahora es que la economía y en particular el sector de la construcción, se recuperen para permitirle alcanzar los niveles de producción y venta que la coloquen del lado ganador.
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