4 de enero 2010 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Julio Cobos, Carlos Reutemann
Julio Cobos, Carlos Reutemann
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. El cronista arranca su columna «Los argentinos, muy críticos con la política», con dichos que atribuye a Eduardo Duhalde sobre la posible vuelta del «que se vayan todos» y comienza a desmenuzar una encuesta que da como tercera preocupación de los argentinos a los conflictos de la política (después de la inseguridad y el desempleo). Señala que setiembre fue el peor momento de desapego social hacia la materia y lo explica diciendo que «un Gobierno derrotado en las elecciones nacionales estaba desplegando una furia de poder como no lo había hecho ni aun cuando ganaba elecciones», pero que en diciembre la política recuperó algo de su status. Cree que tuvo que ver la imposición de la oposición en el Congreso. Luego se alarma porque la misma encuesta le dice que un 70% de la sociedad «cree que el país estará igual o peor en el futuro inmediato». A partir de allí retoma datos sobre imagen: «El más popular de todos es el vicepresidente Julio Cobos, pero sólo convoca el 44% de imagen positiva. Cristina de Kirchner llegó a tener más del 60% cuando fue candidata y cuando ya llevaba sobre sus espaldas cuatro años de gestión de su esposo. Francisco de Narváez, Gabriela Michetti y Ricardo Alfonsín lo siguen a Cobos muy cerca, con el 42% de imagen positiva». Nada nuevo, a lo que acota que, sin embargo, ni Michetti ni Alfonsín «registran números cuando se hurga en la intención de voto para presidente», y, en cambio, De Narváez sí tiene un lugar entre los primeros presidenciables.

«El primer peronista hecho y derecho que aparece en la cima es Carlos Reutemann», dice el columnista, pero asegura que el santafesino no tiene «el cuerpo ni el alma para soportar el rigor de una campaña presidencial cargada de ambiciones y candidatos», y que otros peronistas (Duhalde, Felipe Solá o el propio Kirchner) están más abajo que arriba de las preferencias sociales.

«Los Kirchner han perforado ahora el piso del 20 por ciento de aceptación, pero el rechazo supera el 60 por ciento de la opinión social. No hay experiencia de presidentes que hayan logrado recomponerse después de haber tocado tales índices de impopularidad» sostiene y dice que «el período de Cristina de Kirchner será recordado por dos circunstancias: el poder en manos de su marido y la regresión de la economía». Finalmente, asegura que «no existen, es cierto, todas las condiciones para otro alarido social buscando que se vayan todos. Pero el riesgo es demasiado alto».

- Blanck, Julio. Clarín. «Mi declaración de bienes es perfecta». La frase de Néstor Kirchner entró en una antología reservada a una elite de personajes políticos de la Argentina. La causa judicial, cerrada por el juez Norberto Oyarbide ante la falta de apelación de los fiscales, sorprende con ribetes que trascienden las presiones políticas. Más allá de los funcionarios involucrados en el operativo sobreseimiento, la columna recuerda que el fiscal Eduardo Taiano sufrió hace cuatro años el secuestro express de unos de sus hijos cuando participaba de la primera investigación sobre enriquecimiento ilícito de Kirchner.

«(...) la activa participación en el seguimiento del caso que desplegó el gerente general del Banco Nación, quien tenía conocimiento previo con el juez Norberto Oyarbide, quien dictó el sobreseimiento de los Kirchner. Las fuentes del oficialismo consignaron ahora que un miembro de la Auditoría General de la Nación y un abogado de larga vinculación con la Secretaría de Inteligencia mantuvieron un estrecho monitoreo sobre el fiscal federal Eduardo Taiano, cuyo desistimiento de apelar fue clave para el cierre de la causa». El mapa político que articuló el oficialismo para despegar al ex presidente de la causa es revelado, según el columnista, por los mismos operadores kirchneristas sin avergonzarse.

Pero en 2008, y cuando investigaba en otra causa el patrimonio kirchnerista, Taiano recibió una nueva amenaza para su hijo. Se entiende así la lógica dialéctica del oficialismo aplicada también a la Justicia: a los amigos todo y a los enemigos sólo lo peor. En ese contexto, la acusación del juez Federico Faggionato Márquez ante el Consejo de la Magistratura podría generar un nuevo escándalo judicial al Gobierno. El magistrado, según desliza el columnista, estaría dispuesto a denunciar presiones de un ministro del Poder Ejecutivo para impulsar la causa contra Francisco De Narváez por presunto tráfico de efedrina.

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