- ámbito
- Edición Impresa
Comienza cumbre europea (escépticos)
Angela Merkel
Por un lado analistas e inversores temen que en la cumbre se hablará mucho sobre mutualizar la deuda y poco sobre mejorar la supervisión y las medidas estructurales. Pero la principal preocupación es que estos cuatro negociadores clave no entienden muy bien el marco temporal bajo el que se trabaja.
Niall Ferguson, profesor de Economía de Harvard, lo explicó claramente: «El plazo para atajar la crisis de deuda soberana es de días; el plazo para las reformas estructurales es de años». Por ello el consenso opina que todo depende de Merkel. Ella tendrá que darse cuenta de que el costo de una desintegración sería alucinante para Alemania. Porque pase lo que pase será Alemania la que pagará. La cuestión es si Alemania prefiere pagar mediante quiebras masivas o con transferencias fiscales.
«Para Merkel, supervisión y responsabilidad van de la mano. Sólo puede haber una responsabilidad solidaria en la deuda cuando se tenga el control adecuado», dijo ayer ante el Bundesrat (senado germano). En paralelo Rajoy reconocía ante la Cámara de Diputados que a los actuales costos de financiación España no podrá ir muy lejos: «Lo más importante ahora es ser capaces de financiarnos en los mercados, esa es la cuestión principal. Y en este punto España, Italia y otros países van a presionar para que se tomen las decisiones pertinentes, utilizando los instrumentos disponibles».
Dos declaraciones, dos posturas enfrentadas. Merkel contra Hollande, Monti y, por supuesto, Rajoy. Este es el panorama de la cumbre que durará dos días, en los que los líderes europeos debatirán sobre la propuesta de una mayor integración europea lanzada por el presidente de la Unión, Herman Van Rompuy. Un plan que se centrará en la supervisión bancaria común y asegurar los depósitos, junto con un movimiento «gradual y basado en criterios» hacia la emisión de deuda conjunta. Un modelo que también sugiere que la UE podrá imponer límites máximos a los presupuestos y a los niveles de deuda de los Estados de la zona euro. Aunque Merkel en principio se mostró de acuerdo con estos puntos, siempre rechazó de plano todo lo que tenga que ver con la mutualización de la deuda. Ella considera que cada país debe seguir las reglas del juego y elevar su competitividad mediante las reformas estructurales, utilizando como ejemplo a los mejores de Europa en lugar de la mediocridad. Cada día la crisis muestra que las deficiencias en un país de la eurozona pueden causar dificultades en toda la zona euro. También muestra que las respuestas nacionales no son suficientes para garantizar la estabilidad de la región.


Dejá tu comentario