14 de marzo 2014 - 00:13

Comienza nueva guerra comercial Argentina-Brasil

• Llega hoy asesor especial de Dilma

Hoy se llevará a cabo un nuevo round en la negociación comercial con Brasil y ya se anticipa un nueva escalada del conflicto bilateral. Para enfrentar los reclamos brasileños las huestes criollas contraatacarán nuevamente con la persistencia del déficit. El encuentro está pautado para las 16.30 en el Palacio de Hacienda y serán anfitriones los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Industria, Débora Giorgi, que estarán secundados por los secretarios Horacio Cepeda (Planeamiento Estratégico -de Industria-), Carlos Bianco (hombre de Axel en Cancillería, a cargo de Relaciones Económicas Internacionales) y Augusto Costa (Comercio), sobre quien apuntan los cañones de las quejas brasileñas (podría participar también el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich). La misión brasileña la encabeza el flamante ministro de Industria, Mauro Borges, un reconocido economista especializado en industria, tecnología y desarrollo regional con doctorados y posgrados en las universidades de Londres, Paris e Illinois, que hasta hace poco presidía la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial. Pero Borges no viene solo, trae consigo al asesor especial del Palacio de Planalto, Marco Aurelio García. Aunque por el escaso tiempo que los funcionarios brasileños le dedicarán a esta visita (llegarán después del mediodía y por la tarde se vuelven a Brasilia) no se esperan grandes avances.

La agenda se centrará en la baja del comercio bilateral de los últimos meses, la situación de la industria automotriz, junto con un repaso de casos puntuales de retraso en el otorgamiento de los permisos para importar (DJAI) como viene reclamando el sector calzado brasileño
(garantiza el protagonismo de Costa en el encuentro), y algún intercambio sobre la negociación con la Unión Europea.

Los funcionarios brasileños vienen jaqueados por la presión de la poderosa Federación de Industriales de San Pablo (Fiesp) y del lobby automotor. Pero además sufren la embestida política de las centrales sindicales, sobre todo de las ramas metalúrgicas -vinculadas al complejo automotor- que son un fuerte sustento del partido gobernante (PT) y de Dilma Rousseff.
El secreto a voces es que la situación automotriz no tiene visos de una solución pacífica porque en Brasil se cayó la demanda interna y el pronóstico para este año es de un bajo crecimiento del PBI del 1,4% y del 0,8% para la industria, según la Fiesp. Otro tanto ocurre en el mercado argentino, pero con el agravante de que Argentina tiene un elevado déficit estructural y crónico en el sector autopartes (de u$s 9.000 millones) con Brasil de más de u$s 3.000 millones en un contexto de sequía de divisas. Vale señalar que Brasil tiene reservas por u$s 367.000 millones y Argentina sólo u$s 27.400 millones. Frente a esto Brasil propondrá aumentar los pagos de las operaciones de comercio exterior con monedas locales (sistema creado en 2010 -SML-). La principal defensa argumental que pondrá sobre la mesa bilateral el equipo argentino es que, si bien se han caído las exportaciones de ambos países, las argentinas lo hicieron mucho más y encima persiste el déficit (en 2013 fue u$s 3.152 millones y en lo que va de 2014 suma u$s 300 millones).

Según datos de la Fiesp al dejar Guillermo Moreno el comando de la Secretaría de Comercio había unas 10.000 DJAI pendientes de liberación. Un sondeo de la central fabril paulista advierte que los sectores con mayores atrasos en la liberación de DJAI son neumáticos, cerámica para revestimientos, alimentos, autopartes, tornillos y tuercas, entre otros, que en algunos casos superan los 450 días. Además dicen que hay ocho investigaciones de dumping en curso, dos de compromisos de precios y seis derechos antidumping definitivos en vigor contra productos brasileños (involucran maderas compensadas, aisladores de porcelanas, cerámica, multiprocesadoras de alimentos, productos siderúrgicos, compresores a gas, hilos de acrílico, tintas, cubiertos y transformadores).

Dejá tu comentario