Cualquiera que siga esta columna, estará al tanto de que hemos sido de los críticos más feroces a Larry Summers para presidir la Reserva Federal. Pero en estas críticas nunca cuestionamos ni su capacidad operativa ni su capacidad intelectual, sino su personalidad y el que fuera la persona indicada, para el puesto indicado, en el momento indicado. Hay quienes suponen que la gran ganadora con el paso al costado de Summes es Janet Yellen o si se quiere el "continuismo" de tasas bajas y mucha li-quidez -o neokeynesianismo- para estimular la economía. Pero lo cierto es que la mujer no tiene ni el peso intelectual de Bernanke (quien prefiere a Don Kohn), ni es del agrado de la "inteligencia" de Wall Street, donde su "izquierdismo" genera bastantes temores (la oposición a Summers fue desde la política, la academia, y los operadores). Si la actual política de la Reserva realmente estuviese rindiendo los frutos esperados tal vez no tendríamos más que esto para cuestionarle, pero la situación económica sigue lo suficientemente complicada como para no poder desestimar que su gestión no sea mediocre (¿por cuál puerta cree usted que se irá Bernanke, si se va, por la grande, junto a Volcker y Greenspan, o por una mucho más pequeña?). Lo irónico del caso es que así como quien más perdió con este "affair" es el presidente Obama (ya muy debilitado por Siria, para discutir el presupuesto y la extensión de la deuda), quien más tiene para ganar es el propio Summers, a partir de ahora con las manos libres para denostar abiertamente a la Fed y sus integrantes. Ayer el Dow trepó un 0,77% (menor al promedio de las cuatro subas previas) a 15.494,78 puntos. Hay quienes definieron a esta suba de "festejo", pero como tal fue bastante acotada: no evitó el cierre negativo del Nasdaq ni la suba de las tasas a 30 años y las menores al año.
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