- ámbito
- Edición Impresa
Como la Argentina en 2001: furia de manifestantes contra bancos
Un manifestante nudista cerca del Banco de Inglaterra (arriba) y un picnic al estilo Woodstock frente al Royal Bank (abajo): dos de los blancos de ataque ayer en el distrito financiero londinense. Hubo choques con la Policía, destrozos y detenidos. En lugar de la Plaza de Mayo, fue en Trafalgar Square.
Según Scotland Yard, que desplegó un enorme operativo de seguridad en la ciudad, unos 5.000 activistas antiglobalización, ambientalistas y anarquistas se concentraron frente al Banco de Inglaterra para participar del llamado «Día Financiero de los Tontos» (en alusión al Día de los Inocentes que se celebra en el Reino Unido cada 1 de abril). Las obras en edificios y calles del distrito financiero fueron selladas para evitar que la gente utilizara materiales como proyectiles o armas, dijo la Policía.
Veinticuatro personas fueron detenidas en esa zona por delitos tan diversos como poseer uniformes policiales o drogas, obstruir el paso, desorden público o desacato a la autoridad, aunque ninguna ha sido acusada formalmente, declararon fuentes de la Policía.
Los activistas gritaban «Vergüenza debería darles», «Muerte a banqueros» y «Revolución», con pancartas que leían frases críticas a los mandatarios del G-20 que asistirán hoy a la cumbre mundial en el centro ExCel en el sudeste de la capital. Al menos 83.000 agentes policiales fueron desplegados por las calles de la ciudad, para evitar desmanes e incidentes de violencia, según informó ayer la Policía. El «Operativo Glencoe», valuado en unos u$s 10 millones incluye helicópteros, vehículos armados y agentes con perros por las calles de la ciudad.
Por la tarde hubo marchas frente a la Embajada de Estados Unidos en contra de la guerra en Afganistán, en el European Climate Exchange del centro financiero y en la plaza Trafalgar Square, como también en los alrededores del centro ExCel. Además, estaba prevista una protesta fuera del Palacio de Buckingham, donde la reina Isabel II oficiaba una recepción para los gobernantes y jefes de Estado del G-20.
En tanto, el grupo «G-20 Meltdown» (creado para la ocasión con un nombre que alude a la catástrofe de la fusión de un reactor nuclear), uno de los organizadores de la protesta, instó a los activistas a «invadir» los bancos y atacar a banqueros y ejecutivos de la City financiera de la capital.
La protesta comenzó cuando cuatro comparsas carnavalescas -«los Cuatro Caballeros del Apocalipsis»- confluyeron frente al Banco de Inglaterra desde cuatro estaciones de metro circundantes.
Bandas de música, gente disfrazada y con muñecos vestidos de banquero ocuparon las calles, coreando eslóganes y portando pancartas en las que se leía, entre otras cosas, «Castigo a los saqueadores» o «RIP Canary Wharf 1990-2009», en referencia a otra área del sureste de Londres donde están algunos bancos británicos. La Policía montada y oficiales con equipamiento antidisturbios rodearon el edificio para mantener lejos a los manifestantes, que lanzaron pintura y botellas, gritando «Estas calles, ¡nuestras calles! Estos bancos ¡nuestros bancos!». Algunos lanzaron huevos contra la Policía y otros coreaban «hagan una hoguera, pongan a los banqueros en lo alto». Otros gritaban «salten» y «debería darles vergüenza» a los trabajadores del sector financiero que los miraban desde las ventanas de sus oficinas.
En medio de los forcejeos, un grupo de activistas irrumpió en el edificio del Royal Bank of Scotland (ver aparte).
El centro financiero, habitualmente un hormiguero de personas atareadas en traje y corbata, presentó una imagen inusual, con comercios y empresas cerrados -algunos con los escaparates tapiados- y pocos viandantes, excepto los manifestantes que se instalaron a las puertas del Banco de Inglaterra.
Scotland Yard había advertido a los empleados de la «City» que vistieran informalmente, sin maletines ni corbatas y, si podían, trabajaran desde casa para evitar verse inmersos en la protesta. Aun así, alguno se vio metido de lleno cuando quedó encerrado en el cordón policial que durante horas impidió a los miles de manifestantes dispersarse, lo que causó algunas de las escenas de mayor tensión.


Dejá tu comentario