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Como la primera vez
Lucas Viatri eligió el lugar justo para festejar su gol. El aviso habla de solución y su gol solucionó una crisis que parecía sin final.
El planteo fue el mismo de los tres partidos anteriores, pero esta vez funcionaron los carrileros, y Matías Giménez por izquierda fue determinante, porque le ganó siempre la espalda a Augusto Fernández y superó a Cubero sin problemas.
Vélez no encontró la pelota en la mitad de la cancha y eso fue fundamental, porque desde la calidad de Sebastián Battaglia y el despliegue de Gary Medel, Boca se adueñó de la zona y desde allí manejó todos los ataques.
También fue muy bueno el trabajo del «Pochi» Chávez mostrándose siempre para recibir y poniendo pases para los dos costados.
Hubo un grosero penal de Fernández a Giménez que Gabriel Favale (de flojo trabajo) no cobró, y después de un par de atajadas tremendas de Montoya llegó el gol de Sebastián Battaglia, que estaba en el lugar justo para recibir un rebote de Montoya, que le había sacado un cabezazo a un ángulo a Insaurralde.
Boca tuvo seguridad defensiva en su línea de tres, pero principalmente recuperó la dinámica y con ella se hizo dueña del partido.
Arriba, Martín Palermo estuvo más activo que los partidos anteriores y Lucas Viatri mostró sacrificio para moverse por los costados y buen manejo cuando bajó a juntarse con Chávez.
Viatri con su gol le dio tranquilidad, pero faltando 5 minutos Santiago Silva descontó de cabeza y empezaron a rondar por La Boca todos los fantasmas. El equipo se metió atrás y sufrió un par de embestidas del rival, pero Lucchetti las solucionó.
El clásico con San Lorenzo dirá si éste es el comienzo de una nueva etapa o si fue una mejoría transitoria. Pero en Boca, esta semana, habrá tranquilidad.


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