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¿Cómo se financiará ahora el gasto?
Nadin Argañaraz
El punto clave pasa por cómo se financia esta política y por el margen que se tiene para continuarla. En nuestro país, la fuente de financiamiento relevante fue el superávit fiscal primario, que cayó a casi el 0,5% del PBI si no se consideran ingresos extraordinarios que tuvo el Tesoro Nacional durante 2009. Los datos presentados recientemente marcan un superávit primario anual del 1,5% del PBI, aproximadamente, lo que pone de manifiesto la importancia relativa que tuvieron estos últimos ingresos. Es decir que contribuyeron a financiar la política expansiva del gasto los fondos de la ANSES y el dinero recibido por la ampliación de capital del FMI.
Independientemente de la discusión que debe tenerse respecto al costo-beneficio de usar determinado financiamiento para financiar cada tipo de gasto, lo que es claro es que la mayoría estuvo concentrado en el uso de flujos, muchos de los cuáles se mantendrán este año como los nuevos aportes derivados de las ex AFJP y otros no, como los resultantes del FMI. Pero el ritmo de aumento del gasto público ha llevado al Gobierno a plantear el uso de reservas, que más allá de la libre o no disponibilidad, ya son activos. Y esto ha generado una importante discusión.
Dilema
El riesgo está en que los flujos extras terminaron siendo absorbidos por el aumento del gasto (otro flujo), y por ende aparecen los activos como las fuentes potenciales de financiamiento. Usar reservas para garantizar el pago de la deuda libera recursos para seguir financiando un gasto público, que ya está en los niveles máximos de los últimos años.
Ante este panorama complejo, el Gobierno nacional se enfrenta a un dilema. Por un lado, para evitar el no cumplimiento de compromisos de deuda y dar señales de capacidad de repago sin usar activos, debiera recuperar superávit primario. Allí aparece el gasto como una de las fuentes para lograrlo, dado el agotamiento de los flujos extras por el lado de los ingresos. Como se espera un aumento nominal de ingresos para este año, al gasto debiera crecer a un ritmo menor que el de estos últimos. No hay un ajuste del gasto en el sentido que se necesita disminuirlo nominalmente, sino moderar su tasa de crecimiento. Pero dado el comportamiento de los últimos años, igualmente exige un esfuerzo que habrá que observar si se está dispuesto a hacer.

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