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¿Completarán jueces la historia nunca contada?
Esteban Righi
En los relatos más solventes de esta historia, que son los libros «Detrás del espejo» (Eds. Beas, 1993) escrito por el fallecido fiscal de Investigaciones Administrativas Ricardo Molinas con su hijo Fernando) y «Los cerrojos a la prensa» de Julio Ramos, fundador de este diario (Ed. Amfin, 1993), se deja abierta esta presunción de que pudo existir ese acuerdo tácito de vender rápido para no hacerla con los Graiver ya detenidos. El libro de Molinas se basó en una investigación que hizo el fiscal y tiene el valor de aportar una historia completa del proyecto, incluyendo el origen bajo la dictablanda de Onganía-Lanusse y la historia del aporte del dinero de Montoneros al grupo Graiver que, según los Molinas, constituyeron también graves irregularidades en el origen de Papel Prensa. Estos dos pioneros (Ramos y Molinas) aportaron información invalorable en defensa del interés público para la verdad de un caso en el cual muchos han actuado defendiendo su interés particular.
No hay muchos testimonios en lo que se ha escrito sobre el tema en la cronología de ese aporte y cuándo lo supieron el Gobierno militar y otros protagonistas. En los últimos días, el ex secretario técnico de la Presidencia Gustavo Caraballo aportó un testimonio que afirma que el grupo Graiver vendió esas acciones bajo presión, pero no bajo detención, y que los herederos de David Graiver no pidieron resarcimiento al Estado en 1984 por entender que habían vendido esas acciones antes de su detención. Caraballo es un prestigioso abogado que fue funcionario de Héctor Cámpora y Juan Perón, y que ha actuado como profesional en defensa del Estado bajo el actual Gobierno en casos importantes como el arbitraje de Yacyretá con el grupo italiano Impregilo. Pudo ser secretario de Defensa de Nilda Garré, con quien lo une gran amistad como con otros funcionarios del Gobierno, hechos que refuerzan sus dichos al despojarlos de cualquier animus oponendi.
¿Completará la investigación judicial las lagunas o las ausencias en la historia de Papel Prensa? Por ejemplo, la trama Montoneros-Graiver, o el incumplimiento por la empresa de la finalidad de proveerles papel a todos los diarios del país, las nunca esclarecidas denuncias de precios preferenciales de ese insumo a los socios, o la discriminación a otros medios en la provisión del papel. O también la nunca aclarada venta de acciones de La Razón a Clarín, avalada por el juez de la quiebra del diario de los Peralta Ramos, Héctor Foiguel López, acción que motivó pedido de juicio político del cual fue salvado por la comisión respectiva de Diputados que comandaba en los años 90 el hoy vicegobernador Alberto Balestrini.
La denuncia que hará Da Rocha -abogado del Estado- será enviada al procurador general Esteban Righi -jefe de los fiscales-, quien la mandará a sorteo a la cámara federal de Capital para que determine qué juez tendrá que hacer la instrucción del caso. El grupo Clarín ha hecho trascender que el objetivo del Gobierno es vincular la venta -hecho prescrito para cualquier intento de reflotar en la Justicia el caso- con la causa Camps que instruye en un juzgado de La Plata el magistrado Arnaldo Corazza. Hay un primer intento de vinculación a partir de una resolución del juez de la Capital Federal, Daniel Rafecas, quien le envió el expediente de una investigación de la venta que está en su juzgado para que se agregue a la de Corazza porque entiende que pudieron haberse cometido delitos de lesa humanidad. Esa resolución fue apelada y ayer la Cámara Federal de Capital Federal le ordenó a Corazza agregarla a la causa Camps. Se espera que se sucedan otros procedimientos que podrían implicar por lo menos la citación a los compradores de aquellas acciones.
Para que se produjeran detenciones, como prevé la ley para los acusados de delitos de lesa humanidad, habría que esperar algún procesamiento con semiplena prueba de que los compradores sabían que a la compra de noviembre de 1976 seguiría la detención de los Graiver en marzo de 1977. Hasta ahora, el único testimonio que se conoce de eso son las palabras de Lidia Papaleo de Graiver sobre una reunión con Magnetto, quien le habría dicho: «Firme, o le costará la vida de su hija y la suya». ¿Bastará con esa declaración para una incriminación? La propia Graiver contó que antes de ese diálogo, en una reunión social en México, el empresario Gabriel Alarcón le habría dicho a su marido, David Graiver, muerto meses después en un accidente aéreo: «David, vendé Papel Prensa porque te costará tu vida». Ella dice no creer que se tratase de una presión o una amenaza, pero sí lo cree de los dichos de Magnetto. Dependerá de las pruebas que aporte o de la credibilidad de declaración ante los jueces.
La legislación vigente ordena la detención de acusados de delitos de lesa humanidad, sujeto al instituto de excarcelaciones de la jurisprudencia ordinaria, aunque un plenario de cámara -caso Bessone- restringe esas detenciones si el acusado puede huir o actuar para desbaratar pruebas. Dictar detenciones en un caso ocurrido hace tantos años tampoco es fácil para un juez en una causa con tanta carga política y que transita bajo la lupa del público. La chanza ayer en tribunales fue bautizar la causa de Papel Prensa como causa «tiqui-tiqui», porque el expediente que salga de esta denuncia le va durar a cada juez al que le toque actuar apenas unos minutos antes de sacársela de encima.

