26 de julio 2017 - 22:01

Compras masivas ante el nuevo paro opositor

La Mesa de la Unidad Democrática pretende que el régimen desista de los comicios del domingo. Si no lo hace, promete un “boicot electoral”.

Tensión. Quienes pudieron, salieron ayer a acopiar alimentos en Caracas. La crisis política empeora y el desenlace es imprevisible.
Tensión. Quienes pudieron, salieron ayer a acopiar alimentos en Caracas. La crisis política empeora y el desenlace es imprevisible.
Caracas - Temerosos de un mayor caos, los venezolanos se preparaban para una huelga de 48 horas que realizará la oposición hoy y mañana, en lo que implica un ultimátum al presidente Nicolás Maduro para que suspenda la elección, el domingo, de su polémica Asamblea Constituyente.

La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó a la población a abastecerse de comida de cara al paro, que convocó junto con bloqueos de calle en todo el país, lo que genera preocupación sobre posibles estallidos de violencia.

A ello se suma el nerviosismo desatado por la avalancha de rumores que circulan en las redes sociales, principal fuente de información de los venezolanos.

"Compré comida extra, que no se dañe: latas y congelados. No lo tenía en mi presupuesto, pero la compré con mi tarjeta de crédito. Hay que prepararse para no morirnos de hambre", dijo Eugenia Santander, vecina de Montalbán, oeste de Caracas.

El rechazo a la Constituyente -según Datanálisis de más del 70%- escaló aún más las protestas que iniciaron hace cuatro meses para exigir la salida de Maduro, y que dejan más de un centenar de muertos.

Para el viernes, la MUD llamó a una gran marcha en Caracas, advirtiendo que si Maduro insiste en realizar la elección, tomará acciones más contundentes el sábado y domingo en un "boicot cívico".

Leonor Cardozo, administradora de 56 años y que vive en El Cafetal (sureste de Caracas), compró pollo y verduras para quince días, para no tener que salir a la calle.

Las principales centrales obreras anunciaron que se sumarán a la huelga. Sin embargo, el Gobierno controla la estratégica industria petrolera, fuente del 96% de divisas del país, y el sector público, de más de 3 millones de empleados.

"Exigimos a Maduro que quite la Constituyente porque va a traer más hambre y miseria. Sólo queremos vivir dignamente, que el salario alcance", aseguró Miguel Quiroz, de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV).

La convulsión política se alimenta de una severa crisis económica con escasez de alimentos y medicinas, y un alto costo de la vida. El FMI calculó en 720% la inflación para este año y en 12% la caída del PBI.

La MUD no participará en la Constituyente alegando que no fue convocada en referendo y el sistema de elección de los 545 asambleístas fue diseñado para que el Gobierno la controle (ver nota aparte).

En una reunión el lunes con el exjefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, el líder opositor Leopoldo López, bajo arresto domiciliario, advirtió sobre "la grave conflictividad" que desatará la Constituyente, según su copartidario Freddy Guevara.

Rodríguez Zapatero, que promovió en 2016 un fallido diálogo, busca en Caracas acercar posiciones, y aunque el gobierno asegura que hay negociaciones, la MUD rechaza conversar si no se detiene la Constituyente.

Pero Maduro asegura que su proyecto, que según él traerá prosperidad y paz al país, es imparable. "En unos días, el pueblo tendrá su Asamblea Constituyente llueva, truene o relampaguee", afirmó.

El gobierno puso a toda marcha su llamada "maquinaria 4x4": cada miembro de organizaciones de base del partido gobernante y de los movimientos sociales debe llevar diez votantes a las urnas.

Los otros dos ejes son un censo para la distribución de alimentos subsidiados y una carnetización masiva de beneficiarios de programas sociales, lo que es visto por la MUD como un mecanismo de control y presión para un voto masivo.

Según el analista Benigno Alarcón, una alta abstención restaría legitimidad a la Constituyente, frente a los 7,6 millones de votos que según la MUD obtuvo en el plebiscito simbólico que realizó el 16 de julio contra esa iniciativa.

Esa legitimidad está también afectada por un creciente llamado de gobiernos de América Latina y Europa para que Maduro aborte su proyecto. El presidente estadounidense, Donald Trump, fue más lejos al amenazar con sanciones económicas.

"El tiempo de los imperios y de los que se creían dueños del mundo pasó y Venezuela tiene que demostrarlo esta semana", aseguró Maduro, quien acusa a sus adversarios de orquestar un golpe de Estado con apoyo norteamericano.

Agencia AFP

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