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Con abrumador aparato Evo Morales se siente reelecto y va por más
Una multitud se congregó en el acto de cierre del oficialista Movimiento al Socialismo en El Alto. En esa localidad, lindante con La Paz, Evo Morales obtendría el 70% de los votos.
Cinco millones de electores tienen derecho a voto en la quinta elección general en cuatro años. La novedad de estos comicios es que podrán sufragar los emigrantes en su lugar de residencia, y la Argentina es la principal plaza en el exterior de Bolivia. Cifras extraoficiales indican que viven en este país, principalmente en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Salta, Tucumán y Mendoza, unos 500.000 bolivianos.
El principal candidato opositor, Manfred Reyes Villa, reclamó ayer públicamente que Morales evite emular a Fidel Castro. «El presidente ha dicho que va a cambiar la Justicia, a cambiar las leyes para meter preso a Manfred, entonces, ¿qué quiere decir?, ¿que a todos los que piensan diferente los van a meter presos como en Cuba?», inquirió Reyes Villa, sobre quien pesan acusaciones judiciales por un supuesto caso de corrupción cometido cuando era prefecto de Cochabamba.
«No piense igual que Fidel Castro» respecto de los opositores a quienes los meten «adentro o los fusilan o los expulsan fuera del país», demandó Reyes Villa.
Encarcelado
El postulante a vice que acompaña a Reyes Villa, Leopoldo Fernández, debió hacer campaña desde la cárcel de San Pedro, en La Paz, en la que se encuentra porque se lo acusa de una matanza de campesinos ocurrida en 2008.
Morales cerró la campaña en un ambiente de fiesta y canciones folclóricas ante miles de sus seguidores reunidos en la ciudad El Alto, vecina de La Paz, donde las encuestas pronostican que ganará con más del 70% de los votos. Ante más de medio millón de personas, según cálculos de la Policía, Morales instruyó a sus seguidores a «estar atentos» el domingo para evitar el corte de boleta que impediría lograr la mayoría de dos tercios del Congreso.
«Aburrida», «mediocre» y «desigual» son varios de los calificativos usados por analistas y medios de comunicación para definir la campaña. Las encuestas que marcan desde hace meses la hegemonía de Morales restaron emoción a la campaña. Una de las últimas, conocidas el domingo y publicadas en el diario opositor La Razón, otorgó al presidente, con el 55% de intención de voto, 37 puntos de ventaja sobre el derechista Reyes Villa, y 45 sobre el tercer candidato con mejor performance, el empresario de centroderecha Samuel Doria Medina. Otros tres candidatos opositores concitan un apoyo casi marginal.
En opinión del politólogo Carlos Cordero, la candidatura del presidente tuvo la «enorme ventaja» de que «la división entre la propaganda institucional y electoral ha estado diluida». Fue una inversión estatal en propaganda «no vista antes», indicó Cordero.
Evo Morales accederá a la reelección casi con seguridad, y será el primero en hacerlo después de Víctor Paz Estenssoro en 1964. El desconcierto de la oposición, que cerró la campaña en Santa Cruz de la Sierra, hizo que desaparecieran sellos tradicionales de la política boliviana, como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) o la alianza conservadora Podemos, que fue el principal frente parlamentario contra Morales en la Legislatura que acaba y que en 2005 postuló a Jorge «Tuto» Quiroga.
Lo más interesante de la campaña se desarrolló en distritos de oriente del país, singularmente, Santa Cruz, cuyos dirigentes lideraron el movimiento autonomista que tuvo «en jaque» al Gobierno en 2008.
Decisivas
El interés se debe a que esas regiones pueden ser decisivas para el control del Senado. Si bien Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija habían sido escenario de hechos violentos en años anteriores, la campaña sólo tuvo incidentes aislados, y el Gobierno mantiene una porción considerable del electorado. Una buena elección allí podría permitirle al Movimiento al Socialismo (MAS) el control de dos tercios del Congreso bicameral, con lo cual quedaría ante la posibilidad de convocar a una nueva reforma constitucional que habilite la reelección indefinida.
Un dato sobresaliente es la candidatura como vicepresidente de Reyes Villa de Fernández, preso desde setiembre de 2008 por su supuesta responsabilidad en la matanza ocurrida en Pando, la región de la que era prefecto.
En la recta final también surgió la incertidumbre por la decisión de la Corte Electoral de condicionar el voto de más de 400.000 ciudadanos que no figuraban en el registro civil.
El tribunal dio marcha atrás y permitirá finalmente el voto de estos ciudadanos «observados». La oposición agitó temores de «fraude». En cualquier caso, nadie se animó a pronosticar otra opción que no sea la victoria de Morales.
Agencias Reuters, ANSA, AFP y EFE

