En España, Francia, Italia y el Reino Unido, todos los gobiernos que estaban en el poder cuando estalló la crisis económica y financiera no fueron reelegidos. En cambio, Merkel, de 59 años, al frente de la primera economía del continente, debería lograrlo, según aseguran los sondeos desde hace varios meses.
Sin embargo, la canciller corre el riesgo de tener que compartir el poder con sus adversarios socialdemócratas, como ya ocurrió en su primer mandato (2005-2009), a causa de la debilidad de sus aliados liberales (FDP).
"Se espera que Angela Merkel siga en el poder, pero ¿con quién va a gobernar?", se preguntaba el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. Cerca de 62 millones de electores alemanes están llamados a las urnas.
La canciller se jacta de haber dirigido "el mejor Gobierno desde la reunificación" alemana, en 1990, por haber hecho bajar el desempleo al 6,8% mientras subía a niveles récord en los países vecinos.
Apodada cariñosamente "Mutti" ("Mamá), Merkel, al frente del país más poblado de Europa, es de lejos la personalidad preferida de los alemanes e impuso su visión para salvar el euro. Tras las dudas sobre el modelo alemán a principios de los años 2000, cuando el país era apodado "el hombre enfermo de Europa", Merkel supo restablecer la confianza, aunque le queda por resolver el problema del declive demográfico. "El escepticismo o el miedo al futuro dejaron paso a la relativa satisfacción con la economía y a la confianza en el futuro", sostuvo el politólogo Nils Diederich, de la Universidad Libre de Berlín.
El rival socialdemócrata de Merkel, Peer Steinbruck, no logró desestabilizarla durante la campaña, a pesar de sus ataques contra el punto débil de la canciller, su balance social, que convirtió a Alemania en uno de los países de Europa con salarios más bajos, con siete millones de personas que ganan menos de 8,50 euros por hora.
A pesar de ello, Steinbruck podría hacer caer la coalición en el poder. Según un sondeo publicado el miércoles, los conservadores (CDU/CSU) de Merkel obtendrían el 39% de los votos, pero su aliado FDP, apenas el 5%, el mínimo necesario para obtener diputados.
El partido socialdemócrata (SPD) obtendría un 25% de los votos y sus aliados Verdes, un 9%, pero estarían lejos de la mayoría. Y queda descartado que el SPD gobierne con la izquierda de Die Linke, heredera del movimiento comunista este-alemán, muy impopular en la vieja Alemania occidental.
Según Klaus-Peter Schöppner, jefe del instituto de sondeos Emnid, la supervivencia de la coalición de Merkel se jugará por poco. "Será 50-50", estima, y predice una "gran coalición" (CDU/CSU y SPD) como "única alternativa posible" a la actual mayoría.
Esa gran coalición podría conducir a un cambio hacia políticas más sociales, pero no afectaría a la política europea del país, consideran expertos.
Steinbruck, que critica a Merkel por la austeridad impuesta a los países en crisis, prometió la creación de un salario mínimo y la reactivación de las inversiones en infraestructura.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters |


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