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Con la humedad justa
Luego de un enero muy complicado por la sequía, que perjudicó mucho al maíz, el 7 de febrero llegaron las lluvias, que sumaron entre 70 y 130 mm, con los registros más altos en el oeste de la zona, que era la más necesitada. El último fin de semana se registraron además precipitaciones cercanas a los 18 mm.
Tal como se comentó, las lluvias llegaron tarde para el maíz, que floreció en plena sequía. Muchos lotes se perdieron y se destinaron para la alimentación directa de hacienda o bien para picado como reserva, pero de baja calidad.
En cuanto a la soja, los lotes sembrados en fecha temprana y con variedades de ciclo corto resultaron muy afectados, mientras que las variedades de ciclo más largo, que tenían un desarrollo pobre, muestran una recuperación muy importante. El potencial de rinde, sin embargo, ya fue afectado, pero las lluvias trajeron un importante alivio.
Teniendo en cuenta la situación de los cultivos, y en relación con las proyecciones del cuadro adjunto, el maíz difícilmente alcance el rango de rindes que se muestra en el cuadro.
En cuanto a la soja, los rindes podrían situarse en el rango de rindes propuesto. Pero el precio que se muestra es nominal, por las oscilaciones que tiene el mercado y porque los productores venden su producción en un período largo, que se inicia un poco antes de la siembra, con posiciones en el mercado a término o contratos forward, y termina meses después de la cosecha, con ventas en el disponible. El precio promedio estará seguramente varios escalones por debajo de los actuales.
En cuanto al trigo, los márgenes sí responden a la realidad, Los rindes se acercaron a los 30 qq/ha. Pero a consecuencia de la intervención del mercado, con cerca de 9,5 millones de toneladas de saldo exportable y cupos otorgado por la mitad de este volumen, no hay competencia entre la molinería y la exportación.
Los precios del disponible que pagan los molinos están u$s 75 por debajo del precio de paridad teórico que podría recibir el productor una vez descontados del precio FOB las retenciones y los gastos de embarque. Esta cifra es la diferencia entre el quebranto y un resultado positivo. Un mercado desregulado y transparente, con perspectivas de rentabilidad, alentaría a su vez una mayor inversión y producción, un escenario en el cual todos ganan.
