2 de abril 2009 - 01:33

“Con Malasia, Corea y Pakistán, somos pioneros”

En su blog www.cavallo.com.ar, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo explicó que el acuerdo de intercambio de monedas entre la Argentina y China es positivo. El economista espera que «la misma inteligencia demostrada en detectar esta oportunidad de estrechar lazos con China permita pronto remover el mayor factor de discordia e ineficiencia que hoy afecta a nuestra economía», en referencia a las retenciones a las exportaciones.

Domingo Cavallo
Domingo Cavallo
El Banco Central de China está dispuesto a entregar yuanes (su moneda) y aceptar pesos en pago, a los que mantendrá en su activo, por una cifra que en tres años puede llegar a equivaler 10 mil millones de dólares. Como nuestras importaciones desde China son del orden de los 6 mil millones de dólares, eso significa que están dispuestos a financiarnos el 50% de las compras de los próximos tres años.
El país demuestra estar interesado en acentuar la relación económica con China, algo que hasta ahora por las señales que venían enviando las restricciones a nuestro comercio exterior no parecía acontecer. Por supuesto que hubiera sido deseable que junto a este canje de monedas se anunciara la iniciación de las negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio entre la Argentina y China, como el que ya acordó Chile y como los que vienen negociando Perú y Colombia. Pero al menos estamos entre los pioneros de este acuerdo monetario, junto con Malasia, Corea del Sur y Pakistán, lo que no es poco.
China va a emerger de esta crisis global como un espacio económico mucho más relevante que en el pasado. Será muy importante como socio comercial, como inversor y financiador de inversiones, y también participará activamente en la creación del sistema monetario y financiero global del futuro. Podrá ser un proveedor importante de bienes de capital que nosotros importábamos anteriormente de Europa, EE.UU. o Japón.
Para poder aprovechar estas oportunidades que se nos abrirán en el futuro, es muy importante que cuanto antes el Gobierno elimine los impuestos distorsivos que desalientan la inversión y la productividad tanto en los sectores más eficientes de nuestra agricultura y ganadería como de nuestra industria, de nuestra infraestructura y de nuestros servicios.
Es lamentable que se sigan cobrando retenciones a las exportaciones, un impuesto que ningún país serio utiliza, porque, luego de la prohibición de exportar e importar, es la mayor traba al comercio exterior que puede imaginarse.
Ojalá la misma inteligencia demostrada en detectar esta oportunidad de estrechar lazos con China a través de los bancos centrales permita pronto remover el mayor factor de discordia e ineficiencia que hoy afecta a nuestra economía.

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