25 de agosto 2009 - 00:00

Con PJ anarquizado, reaparecen dos aspirantes a 2011

Juan Manuel Urtubey, Jorge Capitanich, Carlos Reutemann, Néstor Kirchner
Juan Manuel Urtubey, Jorge Capitanich, Carlos Reutemann, Néstor Kirchner
Son, en la jerga de la veteranía peronista, «Los Pibes». Jóvenes promesas, entrenados en los laberintos del Congreso y portadores de ADN partidario. Asomarán -¿por azar?- juntos y en un momento atípico: con un PJ anarquizado que sufre, día a día, una sangría de candidatos.

Juan Manuel Urtubey y Jorge Capitanich, gobernadores de Salta y Chaco, se zambullirán hoy en un caldo peligroso: discutir sobre pobreza y distribución, en medio de la polémica sobre la estadística oficial en materia social, y con el trasfondo de la crisis del peronismo.

Figuran, con intensidad variable, en la grilla amplia de presidenciables del PJ, pelotón que empezó a reducirse el 28 de junio y dejó, en estas horas, otro hueco con el sintomático desliz verbal de Carlos Reutemann sobre una potencial candidatura.

El portazo de «Lole» -acaso temporal pero nada inocuo- luego del episodio Latorre, en paralelo al repliegue, de autoprotección, de Daniel Scioli en Buenos Aires conforman las últimas dos bajas -ninguna definitiva- del elenco peronista para 2011.

Como contracara, Néstor Kirchner se obstina con una resurrección que le garantice, como mínimo, un lugar predominante en la mesa que digitará las candidaturas del PJ oficial para suceder a Cristina, sin descartar la opción de su reelección.

Fracaso colectivo o táctica compartida, la andanada de pretendientes que mostraron los dientes en los últimos meses se fue encogiendo hasta la mínima expresión. El único candidato oficial del peronismo que queda en pie es el chubutense Mario Das Neves.

Hay, detrás, un factor común: con el partido caotizado, las jefaturas en debate y sin una figura que «venda» futuro -lo fue Reutemann; puede volver a serlo-, el PJ entró en una espiral crítica donde Julio Cobos es el superhéroe de una novela con un triste final inevitable.

Vidas paralelas

Con 39 años, Urtubey atraviesa su primer mandato como gobernador de Salta. Tuvo, hasta ahora, menos sobresaltos que Capitanich, de 44, también debutante en el Chaco. Tienen, además, otras similitudes: fueron, por caso, «jóvenes brillantes» en el Congreso.

Urtubey tuvo que destronar a otro peronista, Juan Carlos Romero, y mantiene una relación fluctuante con los Kirchner. En Salta, la empatía del ex presidente, a través de Julio De Vido y fue con el ahora senador.

Capitanich es uno de los pocos gobernadores -junto con José Alperovich- de acceso irrestricto al matrimonio. Cristina lo escucha, Néstor Kirchner lo respeta. El chaqueño es complaciente al extremo: jamás soltó una palabra contra la desidia nacional en el brote de dengue.

Frente a la hipótesis de un «Lole» autoexcluido de 2011, con Scioli por ahora sólo enfocado en mantenerse en Buenos Aires, Urtubey y Capitanich reaparecen como opciones presidenciables. Con matices, sin estridencias, esta tarde darán algunos pasos en ese sentido.

El salteño, en este turno, será más pretencioso. La cumbre que compartirá con Capitanich, Carlos Tomada y Agustín Rossi -todos con Alberto Fernández como terminal- la programó desde su Fundación Espacio de Ideas junto al Centro de Estudios Porteños de Daniel Filmus.

Con la excusa del Bicentenario y la distribución de la riqueza como eje, Urtubey contará su proyecto de reforma estructural enfocado en las 11 provincias más pobres, con un apartado expreso sobre los tres conurbano metropolitanos más importantes.

El modelo, semanas atrás, se lo contó a Cristina de Kirchner en una charla que empezó mal y terminó peor. Pega, más allá de eufemismos, en un flanco K: enfoca la vulnerabilidad de las provincias y su pobreza estructural. Sugiere un plan donde no hay plan.

El esquema sugiere inversión de 3.000 millones anuales, durante 14 años, en las 11 provincias más pobres -NEA, el NOA, La Rioja y San Juan- para compensar desajustes. Un caso odioso: Salta tiene un Presupuesto de $ 3.400 por habitante mientras Santa Cruz de $ 25.000 per cápita.

Ese Fondo de Convergencia, según lo denomina Urtubey, iría a obras de infraestructura y emprendimientos productivos. En paralelo, otro fondo se destinará a los conurbanos bonaerenses, de Córdoba y Rosario, imán de la migración interna de las provincias pobres.

Para los Kirchner, poco afectos a las sugerencias -menos las públicas-, será lo más parecido a una provocación. Quizá ése es el plan de Urtubey: desatar la furia del matrimonio. Para algunos, ése es el camino más corto a ganarse la simpatía social.

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