5 de noviembre 2009 - 00:00

Con voto enemigo se aprobó ley para canje

El Gobierno consiguió ayer aprobar en Diputados la suspensión por un año de la «ley cerrojo» que desde 2005 prohibió la reapertura del canje de deuda por lo que ahora sólo resta que el Senado termine el trámite el próximo miércoles. Lo hizo en una curiosa votación donde la oposición del radicalismo, el PRO y el peronismo disidente apoyaron la apertura del canje y los bloques de centroizquierda y pequeños aliados del Gobierno se abstuvieron o votaron en contra. Fue otro avance kirchnerista sobre la agenda opositora que venía reclamando una solución al default que se mantiene aun con los «holdouts».

Gracias a ese enroque en las posiciones que siempre toman los bloques en el recinto, el Gobierno consiguió 165 votos a favor para sancionar la reforma a la «ley cerrojo», un claro ejemplo de que se estaba sancionando un proyecto lejano al campo popular que promocionan los aliados de izquierda del kirchnerismo.

Discurso capitalista

Al cerrar el debate, el presidente del bloque oficialista, Agustín Rossi, se despachó con un discurso digno del más fino capitalismo: «Es una decisión acertada. Está destinada a normalizar el rol de la Argentina en el mundo y la situación económica del país. Son mejores condiciones que la apertura de 2005. Es un buen piso para proceder a esta reapertura del canje y terminar con la mayor parte de holdouts que existen en el mundo», dijo como si esos bonistas se trataran de una plaga.

En contra del proyecto, Eduardo Macaluse, del bloque SI, explicó: «No sabemos cuál es el monto de la deuda, el Estado va a hacerse cargo de algo que no se sabe cuánto es», dijo.

Rechazo curioso

Más curioso fue aún el rechazo de Ariel Basteiro, de Encuentro Popular y Social, un aliado incondicional del Gobierno en Diputados. Junto a Jorge Rivas definió: «No es nuestra intención entorpecer la negociación, pero la reapertura del canje sin saber a ciencia cierta cuáles son los alcances de la negociación, la quita, las condiciones en que ésta se realizará y demás nos lleva a repetir la abstención, tal como lo hicimos en 2005».

Mientras los radicales apenas presentaron algunas disidencias, pero votaron a favor alegando que no entorpecerían el proceso de reapertura del canje, las diputadas Cecilia Merchán y Victoria Donda (en ocasiones aliadas del Gobierno) atacaron directamente a Cristina de Kirchner: «Esto no es más que una nueva concesión a los poderosos sectores financieros, los mismos que para Cristina deben seguir teniendo privilegios como las exenciones del Impuesto a las Ganancias».

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