- ámbito
- Edición Impresa
Concepto innovador en hotelería de alta gama
Pablo Pérez Raggio, el anfitrión de Casa Umare, junto a su equipo de trabajo.
Umare significa renacer. Ése fue el concepto a partir del cual se ha concebido la restauración del emprendimiento. Manteniendo el estilo original del lugar (una construcción con estilo ecléctico, de fuerte impronta francesa, junto a la riqueza de materiales tales como el mármol italiano) se ha logrado darle un estilo que mezcla la exclusividad de lo antiguo con el confort de lo moderno.
El concepto apart hotel boutique supone un nicho de turismo basado en la excelencia y el confort. Sentir la libertad de manejarse en un espacio propio, pero con los servicios y las comodidades de un gran hotel.
Vivir Umare es hacerlo precisamente en una casa. Cada una de las viviendas tiene un estilo propio. Un grado de excelencia y distinción que conjuga, con un sutil equilibrio, lujo, comodidad, tecnología y espíritu porteño.
Sus seis casas, todas equipadas, combinan la comodidad de disfrutar de un espacio individual con el confort de todos los servicios y lugares de uso común: restorán; cava subterránea; terraza con piscina y solárium; espacio para relax, salud y belleza; tienda de regalos; patio común y privados; salón para eventos.
En el bistró, la cava es un ambiente único, íntimo y misterioso. Tres mil botellas, poca luz, pero al mismo tiempo, la posibilidad de respirar el arte del vino. El patio español, con su hierro forjado, su luz natural intensa y el rumor de la fuente, con detalles feng shui, conecta con la terraza, un espacio contemporáneo, con arte actual y sensaciones lounge, en el que se destacan la pileta climatizada y el jacuzzi.
Los salones del primer piso suman aquel espíritu clásico, ecléctico, al diseño actual y la tecnología necesaria como para hacer encuentros, degustaciones, lanzamientos y presentaciones de productos, reuniones sociales y de negocios, actividades de capacitación, eventos corporativos, agasajos y vernissages.
Respetando la esencia del espacio, se ha consultado al libro más antiguo de la humanidad, el "I Ching", antes de iniciar la tarea de reconstruir cada una de las casas, encontrando allí algunas respuestas que se hacen verdad en cada vivienda. De hecho, cada una de las casas lleva el nombre de alguno de los hexagramas del libro de los oráculos. De esa manera se ha logrado armar cierto circuito mental y sensorial relacionado con la armonía, que busca transmitir Casa Umare en todos sus espacios.
Cada casa cuenta con su living comedor, una o dos habitaciones, cocina con anafe, microondas, heladera bajo mesada, baño completo, escritorio / atelier; patio privado o balcón terraza, y salida directa a la terraza común con piscina y solárium.
La impronta de Casa Umare gira en torno al arte y a una constante rotación de expresiones artísticas en las distintas disciplinas. El arte se respira en cada rincón de la casa. Un espacio dedicado a ser una galería de arte que se renueva permanentemente, destinada a mostrar obras y dar participación a artistas de distintos orígenes y estilos.
Su principal anfitrión y restaurador es el arquitecto y artista plástico Pablo Pérez Raggio, que ha dado al lugar su identidad en cada espacio común y privado. Esto se refleja en todo el recorrido, desde los vitraux, el patio, el restorán, la cava, la terraza, los elementos seleccionados especialmente para la boutique hasta en cada una de las casas. Los colores, las texturas, la decoración, la iluminación y el mobiliario también son reflejo de la calidez expresada en cada rincón con el único fin de brindar la mejor hospitalidad.
En cuanto a la gastronomía, Casa Umare presenta un concepto diferente: bistronomie porteña. El chef Darío Gualtieri, joven, creativo, artista en su tarea, es uno de los maestros de la cocina argentina. Se trata de un restorán de cocina amable, sin perder el lujo y los parámetros de excelencia. La idea es que todo, desde la arquitectura del lugar hasta la de los platos, responda a una idea acogedora y armónica. Si bien abrió sus puertas en octubre de 2012, ya ha sido premiado en septiembre de 2013 entre los mejores 50 restoranes de Latinoamérica, premio otorgado en Perú por Latin America's 50 Best Restaurants Academy. El restó tiene una capacidad para 50 cubiertos repartidos entre el salón, el patio y la cava subterránea. Funciona sólo en la cena y se accede a él exclusivamente por reserva.


Dejá tu comentario