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Confirmado: el canje no tendrá cierre. (Haría falta otra ley)
Miguel Pichetto y Gerardo Morales negocian en medio de la sesión de ayer del Senado donde se aprobó la reapertura del canje de deuda que presidieron por tandas Beatriz Rojkés de Alperovich y el radical Juan Carlos Marino. Por la UCR, la mendocina Laura Montero, Ernesto Sanz, el tucumano José Cano y Alfredo Martínez defendieron el dictamen de minoría que pedía derogar la ley cerrojo, algo parecido en sus efectos a lo votado ayer.
Eso implica, en los hechos, que el cerrojo no volverá a aplicarse, casi con seguridad, nunca más. Será difícil que se convoque al Congreso a decidir el cierre del proceso que ayer se reabrió después que la Corte Suprema estadounidense tome una decisión y todo este proceso se vuelva abstracto.
Este diario había adelantado que el Gobierno pensaba en una reapertura del canje sin vencimiento para reforzar la señal a los EE.UU. sobre la voluntad de pago. También fue un guiño a los radicales que le facilitaron la sesión al kirchnerismo no sólo con el quórum, sino también la votación en general. El dictamen propio de la UCR sostenía la necesidad de derogar definitivamente la ley cerrojo y de hecho argumentaron que el error de Cristina de Kirchner fue no haberlo hecho hace tiempo. Lo que se votó anoche en el Senado en la práctica termina siendo similar al pedido del radicalismo.
Al final de la votación, Miguel Pichetto se encargó de aclarar la modificación en el artículo 7: "La suspensión del cerrojo queda supeditada al Congreso nacional y no a una decisión del Poder Ejecutivo".
Así, por 57 afirmativos, 8 negativos y la abstención de la peronista disidente Graciela Di Perna, el kirchnerismo se aseguró la votación con el apoyo de del radicalismo en general. También votaron junto al oficialismo el pampeano Carlos Verna y el sanjuanino Roberto Basualdo.
Pocos minutos después, en la votación en particular, ese número cayó a 41 votos afirmativos, 23 negativos, precisamente cuando en el texto aparecieron las diferencias entre el kirchnerismo y la UCR. "Me parece que hemos actuado con responsabilidad política, institucional y dentro de las normas que el propio Congreso ha votado, durante los canjes pasados", dijo ayer Pichetto. "Siempre hay una voluntad de pagar. En septiembre vamos a hacer otro pago y con ése la deuda va a quedar en el 8% del PBI".
El proyecto aprobado ayer establece que "los términos y condiciones que se ofrezcan" en este tercer canje "no podrán ser mejores que los ofrecidos a los acreedores en la reestructuración de deuda de 2010".
Según el artículo 4, quienes participaron del canje de 2005 y quieran ingresar a éste "deberán renunciar a todos los derechos que le correspondan en virtud de los referidos títulos, inclusive a aquellos derechos que hubieran sido reconocidos por cualquier sentencia judicial o administrativa, laudo arbitral".
También deberán "liberar a la República Argentina de cualquier acción judicial, administrativa arbitral o de cualquier tipo iniciada o que pudiere iniciarse en el futuro con relación a los referidos títulos", incluyendo "cualquier acción destinada a percibir servicios de capital o intereses de dichos títulos".
El artículo 6 del proyecto señala que "los bonos del Estado nacional cuyos titulares no hubieren adherido al canje" de 2005 y 2010 "o no hubieren manifestado su voluntad de no adherir a los mismos, quedarán reemplazados, de pleno derecho, por los Bonos de la República Argentina a la par en pesos ´step up´ 2038". No hay cambios, entonces, con relación a las condiciones de la oferta original, ni a la de 2010, como no podría ser de otra manera.
En el debate de ayer, Ernesto Sanz tomó la palabra final por parte del radicalismo: "Si no se hacen las cosas bien hacia delante el camino es muy malo, porque es pago o default. Si es pago, son miles de millones de dólares de la Argentina que los necesita para otra cosa. Pero si es default, para cualquier empresa argentina que quiera tomar un crédito internacional pagará tres veces más a una tasa de interés tremenda", dijo.
Y luego utilizó las declaraciones de Mauricio Macri sobre el "Círculo Rojo" que alimentaron el declaracionismo político de los últimos días (ver nota pág. 12) para fijar la posición del radicalismo: "Me gustaría que la Presidente que tanto ataca a la UCR tome nota. Como nosotros no estamos en el círculo rojo y no nos importa, no queremos estar; nosotros hoy vamos a votar como un partido de Gobierno, vamos a votar en general a favor y mostrar nuestras profundas disidencias en la discusión en particular" (ver nota en pág. 12).
Por el socialismo, Rubén Giustiniani insistió con la idea, ya imposible en lo práctico, económico y legal, de conformar una comisión "que estudie qué parte de la deuda es legítima y cuál no. Siempre me opuse a pagar una deuda cuya legitimidad no fue comprobada, tal como lo estableció un fallo de la Justicia argentina".
La salteña Sonia Escudero explicó: "Estos fondos buitres no son pobres jubilados que fueron estafados, sino que son bonistas que compraron en el año 2008, cuando ya habíamos pasado el default y el canje de 2005, que compraron a precios miserables y ahora quieren cobrar el 100%, pretendiendo obtener una ganancia de más del 1.300%. Esta situación hubiera sido muy fácil de entender por cualquier juez, pero fue entorpecida con las declaraciones del Ministro de Economía, de la Presidenta de la Nación y de los abogados que nos defienden en Nueva York".


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