Confirmado: sin Jaime, gremios mantienen cargos

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A una semana de la salida de Ricardo Jaime de la Secretaría de Transporte, nada parece haber cambiado en ese organismo y tampoco en Aerolíneas Argentinas, que continúa manejada por aliados del controvertido ex funcionario. La morosidad por introducir modificaciones en la estructura de la Secretaría podría indicar que en realidad se trató de la típica maniobra gatopardista de «cambiar algo para que todo siga igual». Es que hasta ahora el único que se fue es el propio Jaime, pero quedaron intactos todos los resortes y mecanismos del poder que construyó en los pasados seis años desde ese organismo clave.

En el grupo Aerolíneas Argentinas la conducción «de facto» sigue en manos de Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA, el sindicato de los pilotos de Aerolíneas Argentinas, y piloto presidencial, que colocó el gerente operativo y otros directivos en puestos clave en colaboración estrecha con Jaime.

Uno de los hombres fuertes de la anterior estructura (que por ahora se mantiene) es Guillermo Ballesteros, colocado por Jaime un escalón por debajo del presidente Julio Alak, pero teniendo a su cargo las áreas de Operaciones y Mantenimiento. Cabe recordar que Ballesteros -que al menos hasta ayer seguía en su oficina- fue gerente general de LAFSA, otro engendro inventado por Jaime: era una aérea con cientos de empleados, pero sin aviones ni rutas (se creó para absorber los desocupados que dejó el cierre de LAPA y otras aéreas menores).

No es el único en conservar el poder dentro de la aérea reestatizada, a pesar de la renuncia aceptada al pingüino cordobés: también continúa el abogado Héctor García Cuerva, ex interventor judicial en Racing Club, que encabeza la fracción «jaimista» dentro del directorio de Aerolíneas, en contraposición a la que responde al ministro de Planificación, Julio De Vido, y que lidera el ex Aeropuertos Argentina 2000 Juan de Dios Cincunegui.

Permanencia

Por ahora, Juan Pablo Schiavi, el flamante secretario de Transporte, también se abstuvo de introducir cambios en el organismo a su cargo; por eso permanecen en sus puestos todos los subsecretarios designados por Jaime: el gremialista portuario Ricardo Luján en Vías Navegables, el sindicalista de La Fraternidad (maquinistas) Antonio Luna y Jorge González, mano derecha de Hugo Moyano en Camioneros, que sigue al frente de Transporte Automotor.

Esos nombramientos habían sido acordados como «prenda de paz» entre el movimiento sindical moyanista y el Gobierno de los Kirchner, y su permanencia en el cargo indica que nada cambió, pero -sobre todo- que no habría voluntad de que nada cambie.

También permanece la directora de Coordinación, Alba Thomas Hatti, quien hace unos días denunció amenazas contra su vida; la abogada tiene a su cargo el cálculo del combustible que se le paga en forma de subsidios a cada empresa de transporte terrestre de pasajeros.

Un último detalle que exhibe cuán lentos van a ser los cambios en Transporte, si es que efectivamente habrá alguno: según el sitio oficial de la Secretaría, la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial, que fue ocupada hasta la asunción de Cristina de Kirchner por el secretario general de APTA (técnicos), Ricardo Cirielli, sigue a cargo de Ricardo Raúl Jaime.

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