Los ajustes impactarán en la inflación de este año más que en el anterior, cuando el fallo de la Corte sirvió para atenuar los índices.
El ministro Juan José Aranguren confirmó ayer que las tarifas de electricidad aumentarán en febrero y las de gas en abril, pero no anticipó el porcentaje de ajuste que se aplicará. "Estamos coordinando la información que el ENRE (Ente Nacional Regulador de Electricidad) prepara respecto de la tarifa de transporte y distribución, conforme a lo que se informó en las audiencias públicas y también el correspondiente a la generación, que nosotros informamos a la audiencia", sostuvo el funcionario.
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Añadió que "en 10 días aproximadamente" se conocerán los porcentajes de aumento de ambos servicios. En el caso de la electricidad, habrá una suba en el precio mayorista de la energía y en el margen de las transportistas que tendrá vigencia en todo el país. A esto se sumará en Capital Federal y Gran Buenos Aires, un incremento adicional en la distribución a cargo de Edenor y Edesur.
Estos ajustes replicarán a los aplicados en febrero del año pasado. En ese momento, el Gobierno anunció primero el aumento en el valor mayorista y días después el correspondiente a Edenor y Edesur con lo que evitó informar el impacto total en las facturas del área metropolitana.
Según dijo el secretario de Energía Eléctrica, Alejandro Sruoga, en la audiencia de diciembre, sólo por el ajuste en el precio mayorista se prevé un incremento promedio de $130 mensuales, pero de $430 o más para consumos superiores a 600 kilovatios por mes.
En declaraciones periodísticas, Aranguren también sostuvo que el aumento en los combustibles que se aplicará cada tres meses a partir de abril, "dependerá de los costos que tengan las industrias". Además, en contraposición a analistas internacionales, dijo que "los precios internacionales (del petróleo) no deberían moverse en los próximos meses", y argumentó que "el sector tiene previsibilidad". Si no se cumple el pronóstico de Aranguren, la alineación con las cotizaciones internacionales derivaría en ajustes imprevistos en las naftas, además de los previstos por precio de los biocombustibles y por la evolución del tipo de cambio..
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