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Conflicto gremial frena inversión en puerto granero
En los últimos cuatro meses, el puerto de Quequén se encontró en el centro de los tironeos de los transportistas, que en la región tienen cinco asociaciones, las cuales están atomizadas, aunque aglutinadas precariamente en una conflictuada CGT, que actualmente atraviesa una feroz interna. A esto se suma el reclamo de representatividad de la Unión de Recibidores de Granos (URGARA), y los propios reclamos del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Dragado y Balizamiento. Cada una con una protesta que paraliza el puerto aleatoriamente en los últimos 60 días.
Administración
Actualmente, la administración del puerto depende del Gobierno nacional, y no de la provincia de Buenos Aires, como fue históricamente. Tal vez hoy sea ése el problema que no deja fluir las aguas: la pelea Cristina Kirchner-Hugo Moyano.
El escenario ya tiene viejos problemas a partir de las restricciones en las exportaciones de trigo, que hasta hace 10 años representaba el 80% de los envíos del puerto, aunque desde el año pasado la situación se equilibró con un 41% de exportaciones de soja.
Pese a las inversiones que impulsa el puerto para un nuevo calado, y a las expectativas que las distintas cadenas granarias mostraron sobre el documento «De Necochea al mundo», que elaboró la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; la actividad del puerto no encuentra estabilidad. Quequén es la terminal con mayor posibilidad de crecimiento «en un marco sustentable», ya que es un puerto de mar, con mayor posibilidad de maniobra para grandes barcos.
Perspectiva
Actualmente, el puerto de Necochea exporta unos 6 millones de toneladas de granos. Si se incorpora la denominada «zona objetivo» (equidistante del puerto de Rosario), se alcanzarían los 9 millones de toneladas. Mientras que en 2020 se espera exportar 12 millones de toneladas de granos (el doble que en la actualidad). Aunque el horizonte ilusiona a productores, exportadores y acopiadores, los últimos 60 días de paros y protestas en el puerto generaron incertidumbre. «Tarde o temprano Quequén se va a convertir en el principal puerto de materias primas, mientras que Rosario tendrá los derivados, pero esto retrasa los tiempos», señala un empresario que prefirió el anonimato. El lamento es sobre la potencialidad que no logra concretarse.
El camino no tiene vuelta atrás, ya que grandes empresas multinacionales establecieron sus plantas de acopio en torno al puerto bonaerense. Pero la incertidumbre no sólo se concentra en el comportamiento de los gremios. Algunos directivos de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires lamentan la «desidia» política local.


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