3 de julio 2009 - 00:00

Congelan bloque K, pero oposición quiere sesionar

Agustín Rossi
Agustín Rossi
El bloque kirchnerista de Diputados decidió cerrar sus puertas, al menos hasta el final de las vacaciones de invierno. Y no será por la gripe A. El peligro de dispersión de la tropa propia después de las elecciones es tal que la mesa de conducción de la bancada prefirió congelar la actividad pública, mientras Agustín Rossi, el presidente del bloque, con bajo perfil se dedica a negociar y testear la posición que tomará cada integrante de la bancada.

Ayer, comunicaron que abandonaban el bloque con destino a los brazos de Carlos Reutemann en la bancada Santa Fe Federal los entrerrianos María Cristina Cremer de Busti, Gustavo Zaballo y María de los Ángeles Petit y el cordobés Arturo Heredia. En algunos casos la decisión ya estaba siendo procesada antes de las elecciones, otros se precipitaron por la crisis electoral. Pero teniendo en cuenta que la nueva bancada del oficialismo no superará los 97 diputados, la pérdida sería grave.

La tarea de Rossi no será fácil. De hecho, mientras intenta reagrupar a los diputados del oficialismo (tarea difícil sobre todo porque la mitad de los que terminan su mandato en diciembre de este año no ha renovado sus bancas y por lo tanto cuesta más incentivarlos a trabajar), Rossi sigue pidiendo una autocrítica que no se escucha en el Gobierno.

Ayer volvió a pedir que se analicen las causas por las que el oficialismo perdió «casi 2 millones de votos» en todo el país.

«Como partido del Gobierno tenemos que dar respuestas a la coyuntura, y evitar los atajos fáciles», dijo. Rossi fue uno de los elegidos por Cristina de Kirchner esta semana para mantener una de las tantas reuniones de evaluación del resultado de las elecciones en las que participaron ministros y funcionarios.

Ahora habrá un mes de receso para calmar los ánimos. Estas vacaciones se dieron de hecho frente al normal parate de invierno en el Congreso, la excusa de frenar actividades por la gripe y la falta de un horizonte claro para el kirchnerismo, que puede terminar de complicar la situación en Diputados.

Así, en medio de renuncias y pases, Rossi sigue intentando mantener la calma: «Construiremos acuerdos buscando niveles de consenso ante cada tema, como vinimos haciendo durante todo este tiempo», dijo ayer.

Presión

Será difícil, de todas formas, mantener la paz durante ese tiempo. Los diputados del Acuerdo Cívico y Social, liderados por Elisa Carrió y Gerardo Morales, quieren presionar al kirchnerismo para que la semana próxima se declare la emergencia sanitaria nacional; Unión-PRO exige que se empiece a debatir la agenda de temas rurales que está pendiente por el bloqueo que impuso el oficialismo.

«Es urgente la emergencia sanitaria. Vamos a intentar convencer al oficialismo», dijeron ayer en el bloque de Elisa Carrió. Sí consiguen armar la sesión, será otro ensayo de unidad de la oposición frente al Gobierno, el primero después de las elecciones de junio.

Por ahora cuentan con el apoyo del PJ disidente, el PRO, Proyecto Sur y el Sí. Estos dos últimos bloques fueron incluidos por Cristina de Kirchner como aliados, dentro de la curiosa interpretación que hizo del resultado electoral aplicado a la cantidad de bancas obtenidas por el Gobierno durante su conferencia de prensa. Le valió que al día siguiente Fernando Pino Solanas desmintiera cualquier acuerdo con el kirchnerismo para funcionar juntos en el futuro en el Congreso.

Dejá tu comentario