10 de septiembre 2015 - 00:12

Congreso, en alerta: Cristina define el paquete de fin de año

• EL MARTES LLEGA EL PRESUPUESTO 2016.
• OTRA VEZ DOS PRESIDENTES PRESIONARÁN SOBRE LA LEY.
• NO SERÁ EL ÚNICO PROYECTO.

El Senado volvió a tener reuniones ayer. Miguel Pichetto, Juan Manuel Abal Medida, Manuel Garrido y el kirchnerista Pablo González, en la Comisión que aprobó el dictamen de la Cuenta de Inversión de 2013.
El Senado volvió a tener reuniones ayer. Miguel Pichetto, Juan Manuel Abal Medida, Manuel Garrido y el kirchnerista Pablo González, en la Comisión que aprobó el dictamen de la Cuenta de Inversión de 2013.
Las transiciones entre el Gobierno que se va y el que llega siempre son complicadas, pero esta vez viene con condimento extra.

El próximo martes el Gobierno enviará a la Cámara de Diputados el Proyecto de Presupuesto Nacional 2016. Presentará un presupuesto que íntegramente ejecutará otro presidente. Lo está terminando de elaborar Axel Kicillof, pero deberá revisarlo otro equipo económico, sea cual fuere el candidato presidencial que gane.

Esa realidad no parece presionar a Cristina de Kirchner que, según se anticipa en el Congreso, prepara un paquete de leyes para fin de año que no sólo incluyen el Presupuesto Nacional sino también otros temas que están pendientes de resolución antes de que termine el año y algunas decisiones que la Presidente quiere dejar sobre la mesa antes de abandonar la Casa Rosada.

Elecciones de por medio, esto implica que el presupuesto podrá votarse en este período o pasar al próximo e inclusive quien gane podría hacer su propio proyecto de Presupuesto Nacional y desechar el que el Gobierno presentará el próximo martes.

Para encontrar una situación similar hay que remontarse a 1999. Ese año Carlos Menem envió al Congreso el proyecto de Presupuesto Nacional para 2000, elaborado por Roque Fernández como ministro de Economía.

El Gobierno de Fernando de la Rúa y su ministro de Economía, José Luis Machinea, aún no asumido, denunció inmediatamente que el déficit proyectado por Fernández era un dibujo, una carga que la nueva administración debería asumir.

Esa discusión terminó en una negociación entre Machinea y R. Fernández para modificar pautas del Presupuesto 2000, adecuando el déficit a la realidad. Una curiosidad de la historia: Miguel Bein, economista de Daniel Scioli, podría, en caso de ganar éste la presidencial, tener que realizar una negociación de ese tipo por segunda vez en su vida. Ya lo hizo en ese momento cuando integraba el equipo de Machinea en 1999.

Cristina de Kirchner nunca quiso derogar la vigencia de la Ley de Emergencia Pública votada por el Congreso a pedido de Eduardo Duhalde el 6 de enero de 2002 para salir de la Convertibilidad.

Esa ley multipoderes que permite gobernar por decreto en muchas áreas, también vence el próximo 31 de diciembre.

Junto con el Presupuesto Nacional y la decisión sobre el futuro de la Ley de Emergencia Pública, el Congreso deberá decidir la renovación de una lista de impuestos de emergencia que normalmente tienen la misma fecha de vencimiento.

Hace dos años, Cristina de Kirchner consiguió que el Congreso le votara la ley por la que prorrogó esos tributos por dos años desligándose de ese problema en todo el final de su mandato.

El vencimiento ahora opera el 31 de diciembre y , al igual que el Presupuesto y la Emergencia, la decisión de renovarlos, modificarlos o no, dependerá de Cristina de Kirchner a la hora de enviar los proyectos y del presidente electo. En este caso el debate se dará también en medio de las elecciones y la votación en los recintos podrá hacerse, o bien bajo el mandato presidencial actual y con la conformación del Congreso existente, o una vez que se realice la transferencia del mando y la renovación de los recintos con los nuevos diputados y senadores.

No será un tema protocolar o de reglamento, sino una pura negociación en medio de las presiones políticas que marcarán la transición.

Esa lista de impuestos que deben renovar su vigencia está encabezada nada menos que por el "Impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias y Otras Operatorias", mas conocido como impuesto al cheque.

Allí, el problema no es decidir si se mantiene vigente, algo que ya está decido de hecho por la tirantez de la situación fiscal, sino en el reparto de la recaudación. Domingo Cavallo creó ese tributo en medio de la crisis del Gobierno de De la Rúa, arrancándole a las provincias el 100 % de la recaudación para la Nación.

Durante el Gobierno de Eduardo Duhalde las presiones lograron derivar un 30 % de la recaudación a la Coparticipación Nacional, pero siempre se mantuvo la puja por llevar ese reparto a la totalidad del impuesto al cheque. De hecho ese proyecto fue uno de los que quiso votar, sin éxito, la oposición en el breve plazo que el kirchnerismo perdió la mayoría en Diputados tras la derrota en las urnas en 2009. Cristina de Kirchner siempre se negó a aumentar la coparticipación a las provincias.

También debe renovarse el tributo sobre el Capital de las Cooperativas, el Régimen de inversiones en obras de infraestructura y el régimen de Monotributo. Todo ese listado está hoy en revisión en Economía.