22 de febrero 2018 - 00:00

Congreso: PJ sin resaca K gana espacios en loteos de poder

El recambio parlamentario del 10-D pasado y la separación total del cristinismo, claves de un justicialismo que en el período estival ya demostró mayor influencia en negociaciones y definiciones.

Miguel Pichetto y Pablo Kosiner
Miguel Pichetto y Pablo Kosiner
Tras la frenética y paranoica estadía 2016-2017 en el Frente para la Victoria, el peronismo resurgió en el período estival 2018 con negociaciones de poder que lo dejaron más inflado en el Congreso y con movimientos en conjunto que incluso ya produjeron réditos. Esta nueva y sana situación para el justicialismo tuvo dos motivos: el recambio legislativo del 10 de diciembre pasado y la división formal de los fanáticos cristinistas en el Senado.

Si bien fue clave la separación que pinceló Miguel Pichetto sobre la aterrizada Cristina de Kirchner en el Senado, el PJ terminó de cerrar en Diputados un alejamiento que comenzó en realidad a inicios de 2016, con el exANSES Diego Bossio al frente de un grupo de legisladores que despidieron al Frente para la Victoria a poco de la asunción de Cambiemos en el gobierno central.

Tras el recambio del 10-D, y con los flamantes interbloques "Argentina Federal" que representan a un ramillete de gobernadores justicialistas -en su mayoría-, Pichetto quedó como titular y a su vez delegado premium de los intereses provinciales ante Casa Rosada, mientras que en Diputados, Bossio fue desplazado por el salteño Pablo Kosiner, quien cuenta con mayor apoyo dentro del espacio y genera menos tensiones hacia afuera.

Con sesiones extraordinarias descartadas, el PJ tuvo que lanzar el primer -y efectivo- dardo del año contra el mega DNU que gatilló Casa Rosada para "desburocratizar el Estado". Desde Diputados alertaron con un comunicado y los senadores lanzaron la estocada final. Anteayer, legisladores oficialistas presentaron tres proyectos en base a la misma norma para que sea debatida en el Congreso, pese a contar con el dictamen de la comisión bicameral que analiza ese tipo de decisiones de necesidad y urgencia.

Desde la semana pasada, el PJ de Pichetto acordó con el presidente previsional del Senado, Federico Pinedo (PRO), la distribución de integrantes y de presidencias que le corresponderán al justicialismo y al oficialismo. El cristinismo, que tiene el 11% de los votos en esa cámara, quedó relegado de la discusión y deberá conformarse con "hacer lío", como le gusta al papa Francisco, en el recinto.

En Diputados se comenzó a dar algo parecido, con Kosiner incluso ocupando el despacho del exlegislador y serpenteante líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Desde allí y en silencio, el salteño logró para el interbloque mantener las tres comisiones que comandaba -Trabajo, Obras Públicas y Pyme- y absorberá tres más y tendrá representantes de esta cámara en todas las bicamerales.

Cambiemos también sumará comisiones, tras muy buena elección del oficialismo el 22 de octubre pasado. De hecho, quitó a otros bloques las de Salud y Agricultura y comenzó a ratificar las presidencias de las que ya tenía, como por ejemplo, Relaciones Exteriores, Legislación General, Justicia y Legislación Penal, entre otras.

En las próximas horas habrá definiciones de nombres en Diputados y el Senado continuará con la negociación acerca de quién presidirá la comisión de Asuntos Constitucionales, donde se deberá dar curso al pedido de desafuero de Cristina de Kirchner por supuesto encubrimiento a iraníes acusados de haber participado del atentado contra la AMIA.

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