25 de octubre 2018 - 22:54

Conmoción en EE.UU. por el envío de explosivos a Obama, Hillary y la CNN

El presidente republicano condenó lo sucedido y prometió aplicar “todo el peso de la ley”. Los demócratas lo acusaron de fomentar el clima de violencia en el país. Otros opositores recibieron paquetes sospechosos.

Pánico. La Policía y el escuadrón antibombas trabajó por horas en la sede de la CNN en Nueva York (arriba), donde llegó un paquete sospechoso a nombre de John Brennan, exdirector de la CIA (izq.).
Pánico. La Policía y el escuadrón antibombas trabajó por horas en la sede de la CNN en Nueva York (arriba), donde llegó un paquete sospechoso a nombre de John Brennan, exdirector de la CIA (izq.).
Nueva York - Bombas caseras fueron enviados en Estados Unidos a Barack Obama, Hillary Clinton y la cadena CNN, todos denostados por los partidarios del presidente Donald Trump, en un "intento de aterrorizar" días antes de cruciales elecciones en el país, dijeron ayer funcionarios que calificaron lo sucedido como un "acto de terrorismo".

Los paquetes fueron interceptados en medio de una fuerte polarización política con miras a las legislativas del 6 de noviembre, consideradas como un referendo para Trump y el gobernante Partido Republicano.

El expresidente Obama y la excandidata presidencial Clinton son las figuras de más alto perfil de la oposición demócrata, en tanto CNN se ha distinguido por su agresiva cobertura del gobierno actual.

La serie de supuestos explosivos se inició el lunes con la detección de uno en la residencia de Nueva York del multimillonario y filántropo George Soros, donante de Clinton.



"Los dispositivos parecen ser bombas caseras", dijo Bryan Paarmann del FBI, señalando el aparente envío de "múltiples paquetes similares".

Prominentes demócratas afroestadounidenses también estuvieron entre los destinatarios, como el exfiscal general de Obama, Eric Holder y, según trascendidos de prensa, la legisladora por California Maxine Waters, ambos críticos de Trump.

Un dispositivo sospechoso hallado en la oficina de Manhattan del gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, resultó ser una falsa alarma, al igual que otros cerca de las oficinas de la ascendente senadora demócrata Kamala Harris.

En Florida, la policía también investigaba un paquete sospechoso cerca de la oficina de una legisladora demócrata, Debbie Wasserman Schultz.

Desde la Casa Blanca, Trump, cuyos críticos lo acusan de envalentonar a los extremistas de derecha y tolerar la violencia, hizo un llamado a la unidad. "En estos momentos, tenemos que unirnos y enviar un mensaje muy claro y contundente de que los actos de violencia política de cualquier tipo no tienen lugar en Estados Unidos", dijo.

La secretaria de prensa de la Presidencia, Sarah Sanders, agregó que los responsables enfrentarán "todo el peso de la ley", en tanto el FBI se abocaba a una investigación a gran escala.

La cadena CNN evacuó su oficina en el edificio Time Warner en Nueva York luego de detectar el envío de una supuesta bomba artesanal junto con un sobre que contenía polvo blanco. Un escuadrón antibombas aseguró el dispositivo y lo sacó para investigar. El paquete iba dirigido al exdirector de la CIA John Brennan, frecuente invitado de la cadena como analista y fuerte crítico de Trump. Los empleados de la cadena y de un shopping que allí funciona estuvieron durante horas en la calle.

Ninguna persona ni grupo se atribuyó el envío. Tampoco se informó de detenciones por este tema.

El Servicio Secreto dijo que los paquetes a Clinton y Obama fueron identificados durante revisiones rutinarias en sus domicilios de Chappaqua y Washington, respectivamente, y aseguró que sus destinatarios no estuvieron en riesgo de recibirlos.

"Estamos bien, gracias a los hombres y mujeres del Servicio Secreto que interceptaron el paquete dirigido a nosotros mucho antes de que llegara a casa", dijo la exsecretaria de Estado.

"El presidente consintió la violencia física y dividió a los estadounidenses con sus palabras y con sus acciones", señalaron en un comunicado conjunto la líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el representante de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer.

Legisladores republicanos también condenaron lo ocurrido. El jefe de la mayoría republicana en la Cámara alta, Mitch McConnell, deploró lo que llamó un "intento de actos de terrorismo interno".

Agencias AFP, Reuters y ANSA,


y Ámbito Financiero

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