- ámbito
- Edición Impresa
Conservadores de Japón pagan caro la crisis con una histórica derrota
Un grupo de seguidores de Yukio Hatoyama celebra en el búnker de campaña de la oposición en Tokio. A la derecha, el electo primer ministro pone una rosa de la victoria en un distrito, en pleno festejo.
«Es la victoria del pueblo», sentenció al conocer el resultado electoral el futuro jefe de Gobierno, de 62 años, a quien el cómputo final de los medios nipones otorgaba 308 escaños frente a 119 del PLD.
El mensaje de necesidad de «cambio histórico» lanzado como un mantra durante la campaña por Hatoyama convenció a los japoneses, que desde 1955 sólo vieron a una fuerza en el poder, el PLD, salvo un corto paréntesis de 11 meses entre 1993-94.
El partido que consiguió acabar con más de cinco décadas de monotonía del PLD, gracias a un programa reformista y populista, aboga por poner el acento en «el pueblo», reducir la extensa burocracia nipona, congelar impuestos y dar ayudas directas a los trabajadores.
Independencia
El PD quiere además forjar una postura diplomática más independiente respecto de su aliado clave en seguridad, EE.UU., mejorando las relaciones con Asia, frecuentemente tensas por los amargos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial.
El descontento de los votantes con el conservador PLD, que en la pasada legislatura tuvo cuatro primeros ministros -uno por año-, y el efecto de la crisis, que hundió a Japón en recesión durante un año entero, son los detonantes de su humillante derrota.
Hatoyama, que será elegido primer ministro por la Dieta a mediados de setiembre, habló ayer del «enojo del pueblo japonés» contra el Gobierno y consideró que el resultado electoral es «fruto del deseo de la población de cambiar la política» en este país.
El futuro mandatario, que carece de experiencia en cargos públicos, es presidente del opositor Partido Democrático (PD) desde hace apenas cuatro meses. Este nieto de un ex primer ministro, por parte de padre, y del fundador del fabricante de neumáticos Bridgestone, por parte de madre, perteneció durante algún tiempo, igual que su acomodada familia, al Partido Liberal Demócrata (PLD), al que le arrebató el poder.
Casado y con un hijo, Hatoyama se distingue de la mayoría de políticos japoneses por su dominio del inglés. Además, estudió informática, grabó un disco como cantante y es un apasionado de internet.
Hatoyama afirmó que pese a su victoria gobernará en coalición con el Partido Social Demócrata (PSD), más a la izquierda, y con el Nuevo Partido del Pueblo (NPP), disidente del PLD, porque desea un mayor refrendo para sus políticas.
El PLD es el gran derrotado de las elecciones y muchos de sus pesos pesados, entre ellos ministros y ex ministros, perdieron sus escaños, según las proyecciones de los medios de comunicación japoneses.
Más de 104 millones de japoneses estaban convocados ayer para participar de unas elecciones históricas. La afluencia a los colegios electorales fue del 69,5%, una cifra récord. Tras conocerse los resultados, la reacción de la Casa Blanca fue inmediata. «Estamos convencidos de que seguirá prosperando la fuerte alianza entre Estados Unidos y Japón y la estrecha relación de cooperación entre ambos países seguirá prosperando», rezó una declaración del Gobierno norteamericano. El presidente Barack Obama expresó a través del comunicado su «alegría» por desarrollar esa relación cercana con «el nuevo primer ministro de Japón».
Agencias EFE, DPA y Reuters


Dejá tu comentario