15 de octubre 2014 - 00:00

Conservadores se rebelan contra la apertura a gays y divorciados de Francisco

Ciudad del Vaticano - El informe "Relatio post disceptationem", presentado el lunes por el Vaticano, desencadenó ayer una llamativa tormenta pública cuando los sectores más conservadores de la Iglesia arremetieron contra las señales de apertura hacia los homosexuales y la comunión a los divorciados vueltos a casar que sugiere el documento.

Éstos no ocultaron su malestar con la difusión por parte del Vaticano del documento que resume las principales posturas de la primera semana de deliberaciones entre casi 300 obispos de todo el mundo, convocados por el papa Francisco para evaluar nuevas estrategias de acercar la institución a los fieles.

Dos importantes cardenales, el alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), y el estadounidense Raymond Burke, de la prefectura para la Asignatura Apostólica, manifestaron abiertamente y en duros términos su oposición a la apertura hacia los homosexuales, las parejas de hecho y los divorciados vueltos a casar que expuso el texto. Se trata de una reacción que ilustra el tipo de resistencias que encuentra el papa Jorge Bergoglio para actualizar el mensaje pastoral.

"No me importa si algunos no están de acuerdo con mi opinión. Yo digo lo que quiero y, sobre todo, lo que debo decir como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: la Iglesia no puede reconocer a las parejas homosexuales", advirtió el alemán Müller, líder del ala conservadora.

El documento señaló que los gays tienen "dones y atributos para ofrecer a la comunidad cristiana" y se preguntó si el catolicismo puede aceptarlos y reconocer los aspectos positivos de las parejas del mismo sexo.

Igualmente, los sectores conservadores -que ya antes del Sínodo habían desafiado la postura aperturista del Papa argentino, al señalar que era contraria a la doctrina- criticaron el método de trabajo de la asamblea extraordinaria que, según ellos, fue cambiado con el objetivo de "manipular la información" sobre los debates internos, ya que se divulga la intervención pero no el nombre de los que sostienen las diferentes posturas. También consideraron que el documento que resume los debates a puerta cerrada no refleja fielmente las diferentes posiciones.

El cardenal Burke acusó a los liberales en la comisión que preparó el texto de haberlo impuesto a la asamblea, al tiempo que exigió cambios. "Aunque pretende informar sólo de la discusión, avanza de hecho en posiciones que muchos padres sinodales no aceptan", afirmó, a la vez que, en un gesto de desafío, pidió a Francisco que haga público un comunicado claro defendiendo el matrimonio y la familia tradicional.

En medio de la controversia, el Vaticano salió a aclarar que el texto es todavía "un trabajo en progreso" y que la versión definitiva no se conocerá hasta después de que el Sínodo concluya el próximo domingo. Es más, ese documento sólo será la base del Sínodo de la Familia que se desarrollará dentro de un año, del cual sí saldrían eventuales reformas.

El diálogo abierto y sin tapujos que el Papa abrió dentro de la Iglesia para hablar de los desafíos que representa la transformación que vive la familia moderna resulta complejo y tortuoso. La admisión del valor y el amor que existe entre las parejas de hecho o que optan por la convivencia antes de casarse en la Iglesia, así como la apertura a los homosexuales sugerida en el documento de trabajo del sínodo, está resultando un verdadero "terremoto" pastoral.

Otros dos importantes cardenales, el italiano Fernando Filoni y el sudafricano Wilfrid Napier, tildaron por su parte de "peligrosos" los acercamientos a los divorciados que se vuelven a casar y a los homosexuales.

"No es para nada lo que estamos diciendo. No es un mensaje verdadero", señaló Napier en una conferencia de prensa en el Vaticano.

"La lectura de las primeras reacciones que aparecieron en los medios sorprendió, destacó el influyente cardenal Filoni al referirse a sus "perplejidades", como si "el Papa hubiese dicho o como si el Sínodo hubiese decidido... todo esto no es obviamente cierto".

Por su parte, el cardenal alemán Reinhard Marx se mostró en desacuerdo con los conservadores, aunque calificó el documento como "una honesta representación de cómo se desarrolló el debate".

Las discusiones prosiguen por grupos esta semana, tras lo cual la jerarquía de la Iglesia votará un documento final que será luego sometido para su discusión con sus "bases" en todo el mundo, antes del Sínodo ordinario de octubre de 2015 en el que se espera se voten grandes reformas de la institución.

Con todo, los conservadores también levantan la guardia contra el documento final del actual Sínodo extraordinario, dado que Francisco nombró a seis nuevos padres sinodales cercanos a él para que se sumen al equipo que lo redactará.

Agencias AFP, ANSA, EFE y Reuters,

y Ámbito Financiero

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