Objeto social: "Desarrollo y administración inmobiliaria."
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En los doce meses entre septiembre de 2016 y 2017, el precio de sus acciones retrocedió 13% (desde entonces a ayer anotamos una suba de 70%), frente a un resultado neto que creció 301% y un integral que lo hizo 148%. Antes de sacar conclusiones apresuradas es bueno recordar que entre septiembre de 2016 y 2015 los papeles treparon 138% en tanto el integral lo hizo 18% y el neto se redujo 2%, y en el lapso 2015/2014 las acciones desandaron 11%, el integral 16% y el neto 3%. Con el proyecto de Bal Harbour (EE.UU.) en sus últimas etapas (más 70% de las unidades vendidas y de estas 96% entregadas), responsable del 92% de las ventas totales del nonamestre ($8.902 millones sobre $9.641 millones, que hacen irrazonable la comparación frente al nonamestre 2016 cuando le entraron "apenas" 354 millones), la compañía ha puesto los ojos en el desarrollo de oficinas en la zona de Catalinas (CABA) donde adquirió dos terrenos por u$s40.2 millones y u$s20 millones en octubre a los que sumo otros dos en diciembre por u$s 50.1 millones y u$s50 millones (en total cerca de $2.800 millones; el lector sabrá cuantificar que significan a futuro estas inversiones para el flujo de fondos de la sociedad). De menor envergadura, contamos como proyectos los dos edificios residenciales que está desarrollando en el Distrito Faena (Puerto Madero, CABA) y la continuación de sus operaciones en Nordelta (más la venta de propiedades). Pasando al contable, la vemos tras la deducción de los costos con un bruto de $5.459 millones, que restados los gastos le significan un saldo operativo de $4.678 millones. En lo "financiero más otros netos" anota $653 millones, 50% menos que lo logrado un año atrás (y 65% menos que en 2015), quedando tras la mordida del fisco con un neto de $ 3.840.402.000 que con integrales trepa a $4.694 millones.
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