Al igual que en la sesión del viernes, la culpa la tuvo China. Las señales sobre la desaceleración económica que se vive en el gigante asiático y las pérdidas que están sufriendo sus propios mercados bursátiles contagiaron al resto del mundo. Y es que no hay que olvidar que China ha sido el responsable de la mitad del crecimiento económico en todo el mundo en los últimos años y la globalización cada día más creciente hace comunes problemas que antes parecían aislados.
Las pérdidas finales de Wall Street fueron la mitad de la caída que hubo en los primeros momentos. En los primeros cinco minutos, el Dow Jones llegó a bajar 1.089 unidades. "En casi dos décadas siguiendo Wall Street, no he visto una sesión con números tan raros", comentaba el periodista de la cadena CNBC Bob Pisani al aludir a una sesión con caídas iniciales tan bruscas, el rebote de media jornada y la apuesta final por el rojo.
Ha sido una jornada en la que los operadores, mientras terciaban con las pérdidas, se fijaban en las oportunidades que se abrían por el bajo valor de algunos títulos claves. Las acciones de la cadena de cafeterías Starbucks, por ejemplo, llegaron a perder durante la jornada un 20%. Y Apple, la firma con mayor capitalización bursátil, tuvo una caída intradía del 13%, aunque luego se recuperó a 102,12 (-2,5%).
Alguien aludió a la posibilidad de que el multimillonario financista Warren Buffet se habría pasado el día viendo no lo que estaría vendiendo, sino lo que estaría comprando. Insisten los comentaristas en que la reacción de hoy parece más que nada "emocional".
| Agencia EFE |



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