El escrutinio definitivo de los votos, el que realmente define las bancas que los candidatos ocuparán a partir de diciembre en el Congreso, comenzará mañana en todo el país. Un conteo que habrá que seguir de cerca, en especial en los distritos que presentaron empates técnicos o elecciones muy ajustadas, como Santa Fe, Córdoba, Santa Cruz y Buenos Aires, ya que, según señalaron ayer autoridades judiciales, lo más probable es que haya algunos resultados distintos en relación con el escrutinio provisorio.
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El recuento oficial será dirigido en cada provincia por sus respectivas juntas electorales, que además determinaron el lugar y la hora de inicio. En la mayoría de los juzgados esperan un escrutinio «tranquilo», ya que en ninguno de los distritos se presentaron ante la Justicia las acusaciones de fraude denunciadas en los medios. En este sentido, el director nacional electoral, Alejandro Tullio, diferenció ayer claramente que «una cosa es una expresión, una acusación pública, y otra es una denuncia. Durante los comicios del domingo no hubo denuncias».
Más allá de estas condiciones generalizadas, lo que sí varía mucho entre provincia y provincia es el tiempo que llevará el cómputo en cada caso, por la cantidad de electores que hay en los distritos. Por ejemplo, mientras que en la provincia de Buenos Aires el escrutinio definitivo lleva en general unos 20 días, en Santa Fe implica sólo tres.
En la Ciudad de Buenos Aires, el cómputo será realizado en el Congreso, adonde fueron llevadas todas las urnas el domingo pasado, después del cierre de los comicios. Allí, la junta electoral porteña, integrada por María Servini de Cubría, Carlos Manuel Grecco y Elisa Díaz de Vivar, repasará todas las actas electorales (realizadas por las autoridades de mesa) y las contrastará con las que hicieron los fiscales de cada partido.
La misma dinámica funciona para cada uno de los distritos. En la provincia de Buenos Aires, el escrutinio se hará en el juzgado electoral, a cargo del juez Manuel Blanco, quien integra la junta de ese distrito junto a Antonio Pasilio y Luis Genoud, presidente de la Suprema Corte bonaerense. El conteo santafesino (otro de los casos que habrá que seguir de cerca) comenzará mañana a las 19.30, en un anexo del juzgado electoral a cargo de Reinaldo Rubén Rodríguez.
Al escrutinio sólo pueden asistir las autoridades electorales, los empleados judiciales que colaboran en el conteo y los fiscales de los partidos políticos. Todos repasan sus propias actas y, sólo en caso de diferencias u objeciones, la urna se abre de acuerdo con el criterio de la junta electoral (puede decidir no hacerlo, si considera que no hay suficientes elementos). Cuando el caso es muy complicado, la junta separa la urna para discutir los casos conflictivos después y no retrasar el proceso. Si todas las actas coinciden, se registra ese número, y la urna no se abre. Después del escrutinio, todas deben ser destruidas.
En esta instancia, las juntas también se pronuncian sobre boletas apócrifas o duplicadas, en caso de que haya discusiones o criterios diferentes. Ya ha pasado, por ejemplo, que la Justicia contabilice votos de boletas falsas, al privilegiar «la intención de voto» del ciudadano por determinado partido, por sobre la exigencia de sólo tener en cuenta las papeletas oficializadas. Desde la Dirección Nacional Electoral estimaron que todo el proceso llevará más o menos un mes. Tampoco hay apuros, teniendo en cuenta la larga transición que espera a los nuevos legisladores.
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