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Controladores irritan a España
Los planes de ajuste le generaron al Ejecutivo un índice de desaprobación ciudadana sin precedentes. Según el sondeo, el 57% de los españoles desaprueba los recortes del gasto público, y un 60% rechaza, además, la próxima e impopular reforma: la del sistema de pensiones.
La difusión del sondeo coincidió con el inicio de actividades del aeropuerto de Madrid. «Estamos recuperando paulatinamente la normalidad», confirmó ayer el ministro español de Fomento (transporte), José Blanco, en una conferencia de prensa.
«Poco a poco -insistió- se está recuperando la regularidad de las operaciones si bien hay que entender que muchas compañías aéreas están actualizando sus planes de vuelos». «Ahora toca hacer justicia», remarcó Blanco, quien advirtió que «el comportamiento altamente irresponsable de los controladores no puede quedar impune», y adelantó que el gestor aeroportuario Aena «va a aplicar las sanciones oportunas».
Así, declaró, «al margen de las actuaciones que está llevando a cabo la Fiscalía, Aena ya abrió 442 expedientes disciplinarios -algo más del 20% del total de controladores-, de los cuales muchos de ellos ya han sido notificados».
Los controladores iniciaron un paro masivo en la tarde del viernes, después de que el Ejecutivo aprobó una nueva regulación de sus horarios laborales, así como la privatización de Aena. Los empleados volvieron el sábado a sus puestos de trabajo después de que el Gobierno español decretó -por primera vez en la etapa democrática de España- el estado de alarma, lo que coloca a esos profesionales bajo la disciplina y ley militares por al menos quince días. La mano dura del Gobierno fue aplaudida por la prensa local y la ciudadanía en general, dado que los ingresos de los controladores rondan los 20 mil euros, diez veces el salario promedio local.
Entre el viernes y el sábado, el caos dejó en tierra a más de 600.000 pasajeros, muchos de los cuales de disponían a empezar uno de los principales «puentes» festivos de este país. La huelga de 24 horas de los controladores aéreos españoles costó cientos de millones de euros al sector turístico y al del transporte aéreo, pero el impacto político para un Gobierno que ya es muy impopular podría ser aún mayor.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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