4 de marzo 2010 - 00:00

Controlan zonas críticas y comienza a llegar la ayuda

Un niño come una manzana luego de que bolsas con víveres fueron repartidas en la ciudad costera de Constitución. No obstante, todavía hay poblados en los que no llegó ningún tipo de asistencia.
Un niño come una manzana luego de que bolsas con víveres fueron repartidas en la ciudad costera de Constitución. No obstante, todavía hay poblados en los que no llegó ningún tipo de asistencia.
Santiago y Concepción - Bajo la mirada de miles de soldados, la ayuda alimentaria empezaba a llegar a zonas devastadas por el terremoto que no habían sido asistidas en los primeros cuatro días, con lo que el Gobierno chileno esperaba desactivar una explosiva situación que se tradujo en violencia, saqueos y fuertes críticas. El alivio, no obstante, estuvo eclipsado por una réplica del sismo y una nueva alerta de tsunami, que fue cancelada minutos después, que volvió a dejar expuesta cierta falta de coordinación.

Mientras que el Gobierno elevaba a 799 el balance de muertos, la preocupación se desplazaba a las zonas costeras, ante la evidencia de que el tsunami que siguió al sismo de magnitud 8,8 generó el mayor número de muertos y los más grandes estragos.

Pero es en Concepción, ciudad de medio millón de habitantes (500 kilómetros al sur de Santiago), donde se presentaron los mayores problemas de orden público, lo que obligó a desplazar 14.000 militares para el control del área de desastre. Debido a la magnitud de los saqueos, la medida de excepción rige también en otros seis municipios: Talca, Cauquenes, Constitución, Curicó, Molina y Sagrada Familia.

En la entrada de Concepción, camiones con toneladas de provisiones se concentraban ayer bajo vigilancia de las fuerzas armadas, mientras se organizaba el reparto en una ciudad que por cuatro días reclamó que se le entregue alimento.

Voluntarios alistaban las bolsas de provisiones con dos litros de leche, fideos, azúcar, salsa de tomate y artículos de limpieza. «La red de distribución está operativa y el grueso de la ayuda comienza a llegar», afirmó Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI).

Funcionarios de la municipalidad de Concepción recorrieron ayer puerta por puerta varios barrios de la ciudad para entregar una bolsa con productos básicos a cada familia de la zona.

De forma muy dinámica, para evitar que se extendiera el rumor y pudieran sufrir nuevos asaltos, recorrieron centenares de casas, pero dejaron bolsas únicamente en aquellos domicilios en los que había gente en el momento del reparto.

Los vecinos de Concepción todavía no podían creer que volvían a tener entre sus manos alimentos básicos como aceite, azúcar, harina, arroz o leche en polvo. «Por fin, gracias a Dios», coincidían en resaltar todos antes de introducir las bolsas rápidamente en sus hogares.

Débora, de 26 años, sonríe porque finalmente va a poder alimentar en condiciones a su niña de once meses. «Se han demorado un poco, pero estamos bien, con vida gracias a Dios», agradece emocionada.

Pero localidades cercanas a Concepción, como el puerto de Talcahuano, afectado por un tsunami, aún vivían en penumbras y la ayuda era escasa. «Por la noche vienen vándalos a meterse en nuestras casas, que están expuestas. Así que juntamos todo lo que pudimos y prendimos fuego para calentarnos y así cuidar las cosas en la puerta de nuestras casas», indicó Antonio González en ese puerto.

Si Concepción daba la sensación de aislamiento, la situación era más crítica en los balnearios de la costa del sur-centro de Chile, donde el maremoto se abatió con toda su fuerza. Pulluhue, Cobquecura, Dichato, Constitución son nombres de poblados arrasados por la fuerza del agua, y donde hay más de 100 desaparecidos (ver aparte).

Paralelamente, el pánico volvió a adueñarse de la población luego de un nuevo temblor. La réplica más fuerte, de 6,1 grados en la escala de Richter, se registró en Concepción, informó el Servicio Sismológico de la Universidad de Chile. Seis segundos después se registró otro similar en la provincia de Maule. Durante el tiempo que duró el sismo y horas posteriores, los vecinos corrieron a sus refugios, hasta que las autoridades descartaron que pudiera precipitarse otro maremoto.

Agencias EFE, AFP, ANSA y DPA

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