16 de septiembre 2013 - 00:00

Corrientes, un ensayo para resurrección K

Cristina de Kirchner y Daniel Scioli
Cristina de Kirchner y Daniel Scioli
Cristina de Kirchner se abrazó, pero sin poner el cuerpo en la campaña como sí lo hicieron los gobernadores del PJ encabezados por Daniel Scioli, a la ilusión de una victoria de Carlos "Camau" Espínola en Corrientes.

Lo hizo para alimentar una hipótesis pragmática lineal: la derrota en las PASO, reza esa interpretación, tuvo su matriz en ser una elección legislativa mientras que, a la hora de votar ejecutivos, el peronismo K mantiene su opción ganadora.

La votación en Bariloche, que ganó María Eugenia Martini con FpV, fue el primer insumo de ese ensayo. Pero la disputa en Corrientes, y contra la UCR, aparecía como un factor de otro volumen y entidad, condimentado además en el hecho de que Ricardo Colombi alguna vez fue radical K y hasta soñó, en 2006, con convertirse en el compañero de fórmula de Cristina por el FpV, sitio que luego ocupó Julio Cobos.

Colombi exploraba la analogía histórica y recordaba que Juan Hortensio Quijano, al que algunos peronistas malquistaban inventándole Jazmín como segundo nombre, radical y correntino fue dos veces vicepresidente de Juan Domingo Perón.

Pero Kirchner validó un planteo de Alberto Fernández, su jefe de Gabinete, que sostuvo que de los cuatro gobernadores radicales aliados al Gobierno -Cobos, por Mendoza, Gerardo Zamora por Santiago del Estero, Miguel Saiz por Río Negro y Colombi, que para entonces ya había dejado la gobernación en manos de su primo Arturo- sólo Cobos no tenía posibilidad de reelección. Así de simple y lineal fue la lotería que bendijo a Cobos.

Colombi se incomodó con ese criterio y cuando estalló la guerra gaucha por la 125, como otros muchos dirigentes tomó distancia de los Kirchner y desde entonces está enemistado duramente con la Casa Rosada. En medio, logró reformar la Constitución para habilitar la reelección que estaba prohibida y luego volvió a la provincia para suceder a su primo, con quien terminó distanciado. En aquella ocasión, derrotó al peronista K Fabián Ríos.

Anoche, cuando los votos se contaban uno a uno y el resultado se presentaba reñido, el kirchnerismo mantenía en pie la hipótesis de un "buen resultado" del FpV, más allá del resultado final.

Comparativamente, después de las duras derrotas en Capital, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, los distritos de más peso, y los inesperados reveses en San Juan y La Rioja, un resultado voto a voto en Corrientes era leído por la Casa Rosada como un buen dato en medio de la sucesión de adversidades para, de mínima, mostrar un escenario saludable entre tantos tropiezos.

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