20 de octubre 2015 - 00:24

Corte cita a G. Carbó y define futuro de juez electoral bonaerense

Alejandra Gils Carbó
Alejandra Gils Carbó
 La Corte Suprema de Justicia apunta que el 3 de noviembre se discuta la validez de la ley de subrogancias votada por el oficialismo en el Congreso. Para esto corrió traslado a la procuradora Alejandra Gils Carbó. El máximo tribunal espera debatir sobre la constitucionalidad de la subrogancia de Laureano Durán en el juzgado federal platense que ostenta la competencia electoral.

La fecha dispuesta por el tribunal alimentaba ayer elucubraciones en todo el arco ideólogo. Desde quienes aseguran que esa intención responde a un pronóstico de un triunfo de Daniel Scioli en primera vuelta que le daría a la Corte más espacio para emitir ese fallo hasta los que aseguran que en realidad el microclima cortesano juega por el balotaje y que resolver sobre la subrogancia de Durán sería un giro estratégico. En el primer escenario el fallo pasaría casi inadvertido.

Más allá de las especulaciones, la cita con Gils Carbó organizada por Ricardo Lorenzetti habilita una etapa decisiva en una pelea cuya carcasa luce en extremo técnica, pero que encierra una lucha de poder en la cual nadie retrocede porque está en juego quien elige jueces suplentes en un país donde alrededor del 25% de los juzgados no tienen jueces titulares. El trasfondo más inconfesable es aquel que se constata a diario y que tiene que ver con que los jueces subrogantes siempre responden a una terminal muy específica, más cuando se trata de secretarios.

Para el presidente de la Corte, el desafío del caso Durán se centra en que antes de enviar la ley de subrogancias al Congreso, ese proyecto llegó hasta el cuarto piso y tuvo luz verde. 

En la vocalía de Elena Highton de Nolasco sostienen otro relato a tener en cuenta y que dice que el kirchnerismo utilizó como contrapeso un proyecto para afectar los recursos económicos de la Corte y que en el máximo avalaron la ley de subrogancias con tal de que ese proyecto no se materializara. Intrigas que animan la vida cortesana y que van a la par de otros corrillos como aquellos que reparten culpas sobre la fecha que Carlos Fayt eligió para dejar el Palacio de la calle Talcahuano.

El 3 de noviembre en paralelo será la reunión de los presidentes de las cámaras federales de todo el país. Este grupo emitió duros cuestionamientos a la ley de subrogancias, pero las aguas se aquietaron en cierta medida cuando desde la Magistratura avisaron a las Cámaras que retendrían la capacidad de designar a sus propios suplentes. A fin de cuentas, los fallos que atacaron la norma provinieron del fuero Contencioso Administrativo de la Capital. Ninguno del interior.

Un fallo adverso será un golpe para aquellos interlocutores del oficialismo que defendieron la sintonía fina esbozada con el tribunal en los últimos cuatro meses, especialmente cuando se firmó la tregua tras la embestida con Fayt.

Pero el peor rédito asoma a nivel significado. En su etapa final el oficialismo podría atravesar un trance amargo bajo el concepto de que la Corte estaría dispuesta a revisar varias determinaciones asumidas en los últimos años.

Por eso el apuro para completar el tribunal antes del 10 de diciembre. Crece en el Gobierno la idea de dejar una suerte de controller en la Corte que sería un intento por preservar la constitucionalidad de diversas reformas. Una aceleración que igual será estéril si el tribunal termina ampliado.

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