Presionado hasta por los suyos, Evo Morales dio marcha atrás el viernes y derogó el «gasolinazo».
Esta semana será clave para evaluar si continúa la escalada inflacionaria y el retiro de depósitos.
El vicepresidente, Álvaro García Linera, recordó que la importación de naftas y gasoil demandó del Estado el año pasado unos u$s 666 millones, de los cuales los subsidios absorbieron u$s 380 millones.
Esos montos pueden incrementarse este año a u$s 1.002 y u$s 500 millones, respectivamente, por lo que García Linera dijo que tratarán de imaginar una nueva manera de derogar el subsidio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.