2 de junio 2009 - 00:00

Crece el negocio de la seguridad en Venezuela por la ola delictiva

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Caracas - Los venezolanos gastan cada vez más dinero en seguridad privada y no dudan en pagar productos y servicios en dólares para vivir más tranquilos en el país, donde la violencia aumentó peligrosamente y la inseguridad ya se convirtió en la mayor angustia ciudadana.

Vender alarmas, cámaras de seguridad y vehículos blindados u ofrecer guardaespaldas privados son negocios muy rentables en el país, que encuentran clientes incluso entre las clases menos favorecidas.

Cifras de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) apuntaron que en 2008 las muertes violentas llegaron a 50 por cada 100.000 habitantes en Venezuela, frente a un promedio mundial de 8,8 por cada 100.000 habitantes (alrededor de 6 cada 100.000 en la Argentina).

El afán de protegerse no conoce clases sociales. La empresa nacional de seguridad Coverhost está instalando en los barrios marginales de Caracas alarmas que advierten la presencia de intrusos por un costo de u$s 651, es decir casi dos salarios mínimos en el país.

Hay ofertas para todas las necesidades y presupuestos. Un guardaespaldas privado le cuesta a un ejecutivo al menos u$s 1.860 por mes, y una empresa puede llegar a gastar hasta u$s 200.000 en los equipos más sofisticados de seguridad, apunta el director de Coverhost, Guaicaipuro Hidalgo.

En total, en Venezuela existen más de mil compañías de vigilancia privada, aunque una gran parte de ellas no cuenta con todos los registros oficiales, lo cual impide establecer cifras globales sobre el gasto anual de los ciudadanos en seguridad.

«El paquete de un escolta, con arma, chaleco especial, vehículo blindado y equipado con sistemas de radio y comunicaciones, incluyendo un sistema satelital de detección (GPS) y su botón de pánico, puede costar 100.000 dólares», asegura Ernesto Carrera, director de la Escuela de Protección Personal.

Para los segmentos de mayor poder adquisitivo los costos se multiplican, ya que «los presidentes y altos ejecutivos corren más riesgos, como el de resultar secuestrados por razones económicas» e invierten más dinero, agregó.

Una pequeña y mediana empresa puede gastar entre u$s 45.000 y u$s 55.000 en un proyecto de seguridad, según estos expertos.

«Sólo en 2008 se blindaron en Venezuela 1.200 vehículos» por parte de 26 empresas que comparten el mercado nacional, lo cual significó «una inversión aproximada de 30 millones de dólares», apunta Edgar Gamarra, director de Autoblindados Spartan.

Un responsable de una empresa de vehículos blindados afirmó recientemente que hace cinco años se blindaban en Venezuela 30 autos por mes y en 2009 ya hay un promedio de 200, y no sólo de empresas sino de particulares.

«Lo que sucede es que el sector privado ha ocupado el espacio que el estamento público ha dejado» y lo suple con toda suerte de recursos que sirvan para proteger la vida y los bienes, consideró Víctor Maldonado, representante de la patronal Fedecámaras, en una crítica clara al sistema policial venezolano establecido por el presidente Hugo Chávez.

«Las estimaciones mundiales calculan que los Estados deben invertir en seguridad 15 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), pero en Venezuela es de 4 puntos del PBI. La brecha es de 11 puntos», pese al alto índice de criminalidad que obliga a una mayor inversión pública, citó el empresario.

La última estadística oficial conocida registró 9.653 asesinatos de enero a setiembre de 2008 en todo el país.

Agencia AFP

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