5 de septiembre 2012 - 00:00

Crece el nerviosismo

Crece el nerviosismo
Al asumir Obama la presidencia de los EE.UU. en enero de 2009, la tasa de desocupación era del 7,8 por ciento. Su primer gran medida (en colaboración con Ben Bernake, que había lanzado el QE1 20 días después que Obama ganó la presidencia) fue la American Recovery and Reinvestment Act que firmó a mediados de febrero. Las proyecciones del Acta (y de los otros planes que le siguieron) eran que sin ella la tasa de desocupación alcanzaría un máximo del 9 por ciento en marzo de 2010 y de ahí comenzar a ceder, tocando un 6 por ciento en julio de este año (2012) para caer al 5 por ciento en diciembre de 2013. Con la implementación del Acta la promesa era una desocupación máxima del 8 por ciento en junio de 2009, cayendo al 5,5 por ciento en julio de este año y al 5 por ciento a fines de 2013. La realidad marcó que la desocupación se ha mantenido siempre por encima de las peores proyecciones, con un pico del 10% en octubre de 2009 para quedar en el 8,3% en julio pasado, luego de tres meses consecutivos de incrementos que dejan en el ridículo la estimación del 5% para diciembre del año que viene. Cuando hablamos del fracaso de las medidas de estímulo de la administración Obama y de la Reserva Federal nos referimos a esto, a que la situación económica del norteamericano medio es hoy peor de lo que se suponía debería ser si no se hubiese hecho nada (si las proyecciones fueron bien hechas, la conclusión es que los paquetes de estímulo han creado más desocupados de los que naturalmente debería haber, y si no lo fueron, evidencian la incapacidad de los dirigentes). Si bien Apple apuntaló al mercado (rumores sobre el lanzamiento del iPhone5) esto no alcanzó para evitar que el Dow cediera un 0,42% cerrando en 13.035,94 puntos. Los próximos 10 días prometen ser «calientes».

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