Crece la protesta británica contra extranjeros

Edición Impresa

Londres - Las protestas convocadas en las refinerías y centrales energéticas de Gran Bretaña contra la contratación de trabajadores extranjeros se extendieron ayer, mientras el Gobierno pidió a los sindicatos que pongan fin a estas huelgas encubiertas.
Los trabajadores de dos centrales nucleares y de una térmica se unieron a los paros -no convocados oficialmente- el mismo día en que debían comenzar las negociaciones para resolver la disputa.
La controversia tiene su origen en la decisión de la petrolera francesa Total de contratar para una de sus refinerías a trabajadores extranjeros, sobre todo italianos y portugueses, supuestamente con salarios inferiores a los de los operarios británicos.
La empresa italiana IREM se adjudicó un contrato para construir una nueva unidad de procesado de Total en la refinería de Lindsey en North Lincolnshire (norte de Inglaterra), donde en la actualidad trabaja ya un centenar de empleados italianos y portugueses.
Se espera la próxima llegada de otros 300 obreros extranjeros, algo que los trabajadores británicos consideran inaceptable en un momento en que la desocupación se ha disparado en el Reino Unido.
El primer ministro, Gordon Brown, se refirió ayer a estas protestas laborales y manifestó que su prioridad como gobernante sigue siendo crear puestos de trabajo para sus compatriotas.
«Reconozco que la gente está preocupada por sus empleos», dijo el acosado premier una conferencia de prensa junto al primer ministro chino, Wen Jiabao, en la que aseguró que hace todo lo posible para que los trabajadores británicos tengan un trato justo. Pero añadió: «No creo que una huelga sea otra cosa que contraproducente».
Previamente, el ministro de Empresa, Peter Mandelson, recordó que bajo la legislación de la Unión Europea, a la que Gran Bretaña está sujeta, las compañías tienen derecho a subcontratar a aquellas empresas que consideran que les van a dar un mejor servicio.
En declaraciones a la BBC, Mandelson dijo que las acusaciones de que se está discriminando a los trabajadores británicos o de que los operarios extranjeros están cobrando por debajo de lo que establece la ley británica no se ajustan a la realidad.
Los sindicatos insistieron ayer en que mantendrán las protestas y acusaron a Brown de no cumplir su compromiso de hace sólo un año de que habría «un empleo británico para cada trabajador británico».
Agencias EFE, Reuters y ANSA

Dejá tu comentario