14 de noviembre 2014 - 00:00

Crece presión en México con caravanas y marchas por los desaparecidos

Centenares de personas marcharon ayer en  la ciudad de Tixtla, Guerrero, con los retratos de los 43 jóvenes desaparecidos.
Centenares de personas marcharon ayer en la ciudad de Tixtla, Guerrero, con los retratos de los 43 jóvenes desaparecidos.
Ayotzinapa (México) - Desesperados y agotados, padres de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre en México salieron ayer en caravana por el país para rechazar la investigación oficial que indica que sus hijos fueron masacrados: "Búsquenlos, están vivos", exigen al Gobierno de Enrique Peña Nieto.

"Estamos seguros de que están vivos y los vamos a seguir buscando. Vamos en esto hasta el final", dijo Felipe de la Cruz, vocero de los padres, antes de abordar uno de los tres micros en los que familiares y estudiantes recorrerán más de 1.700 km hasta el estado de Chihuahua (norte), fronterizo con EE.UU.

Esta caravana, iniciada por cinco de los padres y decenas de alumnos que los apoyan, es la primera de las tres que saldrán hacia diferentes puntos del país desde la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa (Guerrero, sur), donde estudiaban los desaparecidos.

Estudiantes de este centro se acercaron a despedir a los padres, que subieron a los vehículos llevando comida y carteles con los rostros de los jóvenes desaparecidos la noche del 26 de septiembre, cuando fueron atacados por policías corruptos de la ciudad de Iguala (sur) y narcotraficantes. El alcalde de la sureña ciudad de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa fueron detenidos y son señalados como los "cerebros" que ordenaron la represión primero y luego entregaron a los jóvenes a sicarios para asesinarlos. "No hay duda de que la pesadilla que vivieron nuestros hijos fue hecha por el Estado", sostuvo De la Cruz.

Poco después de la partida arribó a la escuela una marcha con medio centenar de pobladores de Ayotzinapa vestidos de blanco para apoyar estas caravanas, que tienen previsto reunirse el 20 de noviembre en la capital mexicana. Peña Nieto, presionado por las protestas y reclamos internacionales de que esclarezca el caso, está inmerso en la peor crisis de su presidencia por este brutal crimen masivo.

Los familiares de los estudiantes no creen los testimonios difundidos por la Fiscalía de varios sicarios narcotraficantes que reconocieron haber asesinado a los jóvenes, quemado sus cuerpos y arrojado los restos a un río.

"Están desaparecidos pero no muertos. Queremos que nos ayuden a encontrarlos. Al Gobierno no le creo nada", reclama Blanca Navas, madre de Jorge, una de las víctimas.

Las protestas recrudecieron en Guerrero desde que la Fiscalía anunció el viernes que los jóvenes posiblemente fueron masacrados. Grupos de maestros y estudiantes protagonizaron tres jornadas consecutivas de protestas en las que bloquearon durante horas el aeropuerto de la turística Acapulco (sur) e incendiaron en Chilpancingo, capital de la región, la sede del oficialista PRI y el Parlamento estadual.

Empresarios y comerciantes de Acapulco amenazaron ayer con responder violentamente cualquier manifestación que dañe nuevamente sus propiedades.

En tanto, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tomaron 20 de las 113 alcaldías del estado sureño de Michoacán. Las manifestaciones se extendieron asimismo al estado vecino de Oaxaca (sur) a la Ciudad de México.

Agencias AFP, DPA, ANSA y Télam

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