- ámbito
- Edición Impresa
Crecen sospechas de que fue un atentado la matanza en Texas
Las fotos exhiben los rostros de las 13 víctimas del ataque ocurrido el jueves en la base militar de Fort Hood, en Texas.
El protagonista de la masacare en Fort Hood «lleva el sello de un terrorista que se radicalizó en EE.UU.», enfatizó ayer Lieberman, portavoz de la comisión de Seguridad Interna del Senado a la cadena de TV FoxNews.
Así se refirió Lieberman a Nidal Malik Hasan, un psiquiatra militar de 39 años, que el jueves pasado abrió fuego en una base de Texas tras gritar «¡Alá es grande!», provocando la muerte a 13 personas y heridas a otras 30. Aunque aún es prematuro para sacar conclusiones, el soldado «se habría convertido en un extremista islamista», continuó el opositor. Lieberman -candidato a la vicepresidencia en 2000 cuando todavía era demócrata- exigió al Departamento de Defensa que investigue la masacre en Texas. El Ejército debe aplicar una política de «tolerancia cero» hacia las posiciones extremistas, agregó.
Diversas fuentes anónimas consultadas por The New York Times afirmaron que Hasan estaba bajo una enorme presión psicológica y que fue en ese contexto que se acercó a posturas religiosas extremistas. Sus problemas personales se potenciaron entonces dramáticamente con la amenaza de traslado a Afganistán.
En su puesto de psiquiatra, Hasan, un musulmán que practicaba estrictamente su religión, tenía la tarea de asistir sobre todo a soldados que regresaban al país traumatizados luego de experiencias de combate.
Las diferentes posturas ante la masacre se palpita diariamente en la prensa local. La revista progresista de izquierda The Nation advirtió de la «previsible islamofobia» que podría desencadenar el trágico incidente. «Demasiado miedo como para reconocer que fue terrorismo», comentó como contrapartida el diario conservador The Washington Times, y denunció que la actitud de «corrección política» en EE.UU. impide llamar el ataque por su nombre.
Analistas indicaron que el baño de sangre lleva el sello de un atentado aunque no haya sido un ataque de extremistas islámicos, ni lo haya cometido un atacante «durmiente», es decir un radical que esperaba la orden exterior para actuar.
Según sostienen los medios locales, el ataque de Fort Hood no fue una pérdida de nervios espontánea, sino que estuvo preparado de antemano. Las investigaciones previas indican que Hasan habría introducido las armas a escondidas en las instalaciones médicas. Asimismo, habría regalado sus pertenencias antes de la masacre, incluso su libro del Corán.
El primo del autor de la matanza Nader Hasan lo calificó en una entrevista televisiva de «buen estadounidense», que a lo largo del tiempo se había vuelto cada vez más irascible con las guerras en Irak y Afganistán.
El psiquiatra elogió en comentarios en internet a atacantes suicidas islamistas y consideraba la lucha de EE.UU. contra el terrorismo una «guerra contra el islam», según FoxNews. «Si el comandante Nidal Malik no es un terrorista, entonces nadie lo es», comentó The Washington Times.
El general George Casey, jefe del estado mayor del Ejército de EE.UU., puso paños fríos y advirtió contra sacar conclusiones apresuradas. «Estoy preocupado de que esta creciente especulación pueda causar una represalia contra algunos de nuestros soldados musulmanes. Y he pedido a los líderes del Ejército que estén atentos a eso», dijo Casey al programa «State of the Union» de la cadena CNN.
En la actualidad hay unos 3.000 musulmanes en servicio activo del Ejército, la Guardia Nacional o fuerzas de reserva, indicó Casey. Son una pequeña minoría dentro del Ejército de EE.UU.
El presidente Barack Obama pospuso un viaje a Japón a raíz del funeral de las víctimas, que se desarrollará mañana, y dispuso que las banderas en la Casa Blanca y en todos los edificios federales estén a media asta hasta el miércoles, Día de los Veteranos de Guerra.
Agencias DPA, Reuters, EFE y AFP


Dejá tu comentario