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Creíble relato sobre un volver a vivir
Barbara Sarafian es la convincente protagonista de «Volver a amar», comedia romántica de ambientación realista con cierta intriga, diálogos bien construidos y un buen final.
Al comienzo, cuando la vemos en un supermercado, pareciera que la actriz protagónica, Barbara Sarafian, exagera un tanto la expresión de mujer apaleada por la vida, abandonada por el marido (es cierto, la dejó por una de 22 años), alienada en un trabajo ínfimo, cargada de hijos y reducida a un departamento recargado y todo desordenado. Pero es sólo una primera mala impresión. Que, cabe anticipar, contrasta debidamente con la imagen final, donde ha cambiado la expresión de la cara, y otras cosas, no muchas pero suficientes.
No corresponde anticipar mucho. Baste decir que se trata de una comedia romántica de ambientación realista, sobre una mujer de 41, separada, tres hijos, que choca literalmente ma non troppo con un camionero de 29, separado, muy viajero, antecedentes de alcohol y violencia. A juicio del ex marido, que es un metido y luce mejor conservado, la hija adolescente, que quiere presentarle a su pareja (ya veremos lo que se trae, justo en el momento menos oportuno), y a juicio, también, del sentido común, el camionero ese no le conviene. «Ya, ¿pero hay química?», pregunta una compañera de trabajo. «No me gusta mucho, pero mamá tiene que levantarse algo», dictamina la chica. Y bien, por ahí va la historia.
Hay química, confesiones, cierta intriga, situaciones creíbles, música de acordeón, buenas actuaciones, buenas réplicas, buen final. Y el departamento no está tan mal que digamos, ni el trabajo. La acción transcurre en Moscou, barrio popular pero poco atractivo de Bruselas (de ahí el título de venta internacional, «Moscow, Belgium»), e incluye una curiosidad extra: está hablada en flamenco.
P.S.

