3 de mayo 2010 - 00:00

Crimen de médico: se defiende sospechoso

 «Vine a demostrar mi inocencia», afirmó el empresario mexicano David Galicia Caracas, quien pese a estar seriamente sospechado de encargar el asesinato del neurocirujano Claudio Urbina, no dudó en definirse como «un hombre de paz».

«No soy un hombre violento. Sé que soy inocente y vine a demostrarlo», comentó el empresario en declaraciones a la prensa, al tiempo que aseguró que no conocía personalmente a Urbina, aunque admitió que ambos habían hablado por teléfono pocos días antes del homicidio. «Soy una persona pacifista», enfatizó y aseguró que su mujer, Gladys Polich, abandonó México y regresó a Corrientes sólo porque «extrañaba a su familia».

La hipótesis que manejan los investigadores es que a Urbina, a quien mataron de un disparo con un FAL en la puerta de su casa, lo habrían mandado a matar a través de sicarios y en ese sentido las miradas apuntan a Galicia Caracas. Urbina mantenía un contacto con Polich, con la que estuvo casado y tenía un hijo de 18 años, y la mujer temía por lo que podría hacer Galicia Caracas, dado que ella se había separado del empresario presuntamente por malos tratos.

Por su parte, Gladys Noemí Polich aseguró ayer que le teme a su segunda pareja, Galicia Caracas, y lo relacionó con la muerte de su ex esposo, el neurocirujano. «Claudio era un hombre noble y honesto», recordó Gladys. «Me ayudó hasta último momento. Gracias a él, pude salir del infierno en el que viví en México», agregó. «Teníamos una excelente relación, pero no éramos amantes».

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