Crisis y resentimiento: causas del auge ultra en Alemania

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Berlín - Un cóctel de factores sociopolíticos y económicos convirtió al "land" (estado federado) oriental de Sajonia en el epicentro del terremoto electoral del domingo, que dejó a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como tercera fuerza.

La AfD logró en el conjunto del país un 12,6% de los votos; en el este de Alemania, un 22%, y en Sajonia se convirtió en primera fuerza, por delante de los conservadores de la canciller Angela Merkel, con un 27% de los sufragios.

El politólogo Hajo Funke aseguró ayer en un encuentro con medios extranjeros que el éxito de AfD en Sajonia debe atribuirse a un conjunto de factores que la crisis de los refugiados sólo exacerbó. Argumentó que el principal grupo de electores de la AfD, por encima de los ultraderechistas convencidos y del voto protesta, son los que se consideran "dejados de lado" por el sistema, un segmento "especialmente grande" en el este.

Michael Bittner, filósofo y columnista en el diario local STMchsische Zeitung, explicó que muchos "alemanes del este se sienten aún ciudadanos de segunda" porque perciben salarios menores, además de sufrir un mayor desempleo.

En las zonas rurales del este, el sentimiento es de "depresión", agregó. "Las tiendas cierran, los jóvenes se van, no hay suficiente policía, los bancos cierran sus sucursales, faltan médicos" y los grandes partidos casi no tienen presencia. La AfD "entendió muy bien que había que estar presente" en esas regiones y explotar el vacío y el descontento, apuntó Bittner.

Reiner Klingholz, director del Instituto de Berlín para la Población y el Desarrollo, insistió sobre la "frustración" que sufre una parte importante de la población del este, pese a la "extrema mejora" económica que experimentó desde la reunificación (1990).

"No se comparan con cómo estaban hace 27 años, sino con cómo están sus conciudadanos del oeste. O, más bien, con cómo creen que están, porque creen que viven mucho mejor de ellos, algo que en muchos casos no es verdad", explicó.

A esto hay que añadir un lento proceso demográfico que, según Klingholz, favorece a la ultraderecha. Durante el régimen comunista, explicó, los hombres solían estudiar menos tiempo que las mujeres y volcarse a empleos en la agricultura y la industria, los sectores con los que más se cebó la reconversión de las últimas décadas.

Muchas mujeres, por su parte, emigraron al oeste tras la reunificación y con su mejor formación lograron empleo y se establecieron. Por eso el este tiene ahora una proporción inusualmente alta de hombres mayores desempleados (el votante típico de la AfD), con poca formación "y sin mujer", destacó este experto.

Además, se destaca como "elemento específico" de Sajonia su "profundo conservadurismo", según Bittner, que recordó que desde la reunificación sólo gobernó en ese "land" la Unión de Merkel.

Esta base conservadora se sintió decepcionada cuando la canciller mantuvo las fronteras abiertas a los peticionarios de asilo o cuando permitió que se votara en el Parlamento el matrimonio homosexual.

En este caldo de cultivo socioeconómico, la crisis de los refugiados azuzó la afrenta de quienes se consideran "dejados de lado" (porque a los recién llegados se los atendía). Fue en Sajonia donde surgió el movimiento islamófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), donde residía la célula terrorista "Clandestinidad Nacionalsocialista", que asesinó a nueve extranjeros, y donde se produjo un gran número de actos violentos contra los albergues de refugiados. No obstante, Sajonia es uno de los "land" donde residen menos extranjeros (un 4%, cuando la media nacional está en el 10,5%) y en el que la población musulmana se sitúa en torno al 1%.

El miedo "no puede surgir de la experiencia" con extranjeros, aseguró Klingholz.

Agencia EFE

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