Fueron trece elecciones en las que Cristina y Néstor Kirchner se intercalaron -a veces, como en 1995, coincidieron- en las listas, método que en 2007 incorporó a otro actor, Alicia Kirchner, que fue candidata a senadora por Santa Cruz.
Al elegir a Martín Insaurralde como figura top del FpV bonaerense, la Presidente cortó la secuencia. La hipótesis de su cuñada como candidata, que predominó en el planeta K durante meses, quedó en un deseo o en una adivinación del ultrakirchnerismo.
El fin del reino del apellido es, más allá de los indicadores precarios de Alicia K, un gesto que revela cuotas de pragmatismo y osadía.
Romper ese sistema añejo no puede leerse como un dato aislado: por decisión propia o forzada por la irrupción de Sergio Massa, la Presidente exploró un modelo de armado inédito para el cristinismo, pero que retoma, en lo práctico, el nestorismo.
La inscripción de las listas, el sábado pasado, reedita el régimen de alianzas y construcción que aplicó Kirchner cuyo rasgo principal fue, en particular en las elecciones de medio término, recostarse en el PJ territorial.
Es el rasgo más contundente de la foto de las candidaturas del FpV. Entre la lista de diputados nacionales y las seccionales, hay más de veinte candidatos que expresan directamente al poder de los caciques del PJ. De Insaurralde, alcalde de Lomas, a Mónica Arnaldo (17 en la boleta nacional), esposa del intendente de Raúl Othacehé, pasando por Verónica Magario, mano derecha del matancero Fernando Espinoza, a Juan José Mussi (ex de Berazategui), Mario Ishii (ex de José C. Paz), Aníbal Regueiro (actual de Presidente Perón) o Gustavo Coccoini (actual de Tapalqué), por citar un puñado de casos, expresan esa tendencia.
La tira es prolífica y se repite, sin excepción, en las boletas K, tanto en la nacional como en las seccionales. Así como en 2005, en su enfrentamiento con Eduardo Duhalde, Kirchner pactó con los intendentes, esquema que llevó al extremo con las testimoniales de 2009, dos turnos electorales difíciles, ahora Cristina de Kirchner retoma esa construcción.
La Presidente parece, de ese modo, ensayar un esquema de contención para sostener desde el territorio y, sobre todo, comprometer a los caciques. Con boletas ajenas a los intendentes, el riesgo cierto era que el peronismo se desligue de "cuidar" las boletas el día de la elección.
La decisión presidencial opera en detrimento de otras piezas del puzzle K. Veamos:
1. La Cámpora. A diferencia de 2011, que inundó las boletas del FpV, el espacio juvenil que comandan Andrés "Cuervo" Larroque y Eduardo "Wado" De Pedro tuvo una cosecha raleada. Hay que remontar hasta el puesto 14 de la lista de diputados nacionales para encontrar la primera presencia neocamporista, Fernanda Raverta. En las secciones, el grupo mejora apenas. Hernán Doval (cuarto en la Tercera), de Avellaneda, es parcialmente de esa agrupación, aunque a la vez reporta al intendente Jorge Ferraresi y al gremio de los municipales de Rubén "Cholo" García: más puro es Facundo Ballesteros, cuarto en la Segunda, referente seccional de La Cámpora al igual que Gabriel Godoy, quinto en la Sexta. Gervasio Bozzano, segundo en la Quinta, tiene lazos con camporistas, pero también tributa a Julián Domínguez. En tanto, los mariottistas Juan Manuel Pignocco (noveno en la Tercera) y Alberto Calderaro (quinto en la Sexta) tienen, también, alguna empatía con La Cámpora. Marisol Vergel, tercera en la Sexta, es de la JP y se cuenta, de manera accesoria, como filocamporista. Gustavo Di Marzio, segundo en la octava, es de La Güemes, una agrupación orbital a La Cámpora.
2. Unidos y Organizados. La presencia de este colectivo es todavía más acotada. El Movimiento Evita tuvo que conformarse con que Fernando "Chino" Navarro, que aspiraba a una diputación nacional, quede tercero en la Tercera mientras que Federico Di Marziani entró tres en la Octava. Gildo Onorato firmó 18 en la lista de diputados nacionales, en zona gris que depende del éxito electoral para entrar. Puede, por vínculos, anotarse parcialmente en esa pertenencia a Adela Segarra, que es tercera candidata a senadora por la Quinta. Miles de Luis D'Elía logró la renovación para Alicia Sánchez, esposa del expiquetero, y Lucía Rojas, en un lejano, poco probable, cuarto lugar en la Octava. El sabbatellismo, en tanto, anotó en la Primera. Mónica Macha en el tercer lugar, y al presidente de Nuevo Encuentro bonaerense, Adrián Grana, que firmó en el casillero 16 en la boleta nacional.
3. Espacios. El sciolismo, en tanto, quedó prácticamente ausente en las boletas K. Juan Curuchet, el exciclista, encabeza en la Quinta y Gustavo Arrieta, ministro de Asuntos Agrarios de Scioli, va 15 en la lista de diputados nacionales. El dato es que Arrieta, exintendente de Cañuelas, es el más K del gabinete del gobernador y pedía, como una salida elegante, ir de diputado. Otros espacios son los de Florencio Randazzo y Julián Domínguez, con chispazos históricos entre sí, pero que en este turno parecieron moverse en tándem para quedarse con los cuatro cargos "entrables" de la Cuarta, los tres primeros de la Segunda, además de incidir en la Primera, Randazzo, con Alejandro Urdapilleta, también ligado a Othaeché -el de Merlo hizo un cierre poderoso, superando a Hugo Curto, que se consideró "mal pago"- y, entre otros lugares, la Sexta con Marcelo Feliú y la quinta con Bozzano.
| Pablo Ibáñez |


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