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Cristina, agenda política para apagar dudas sobre su mando
Agenda. Cristina de Kirchner se reunió con jóvenes tras acto por Hugo Chávez. Demorará varias semanas el regreso al sur.
Los ítems están ligados y tienen, en común, un objetivo: trasmitir hacia adentro y hacia fuera del planeta K su determinación de ponerse al frente del postkirchnerismo, decisión que cruzó el debate en el PJ.
Un caso: la salida del Movimiento Evita del FpV, expresada en el bloque de Diputados, tuvo como trasfondo la discusión respecto de si Cristina de Kirchner seguiría siendo la conductora política del espacio. En el M-E de Emilio Pérsico, el diagnóstico es que la expresidente dejó de "conducir" el FpV.
Desde el peronismo institucional, que comanda José Luis Gioja, el dictamen es parecido. "Cristina no quiso conducir al PJ cuando era presidente, mucho menos ahora", dicen desde el partido. La saga de fugas y migraciones de los últimos meses tuvo esa característica: desde el Bloque Justicialista de Oscar Romero, a los misiones y los santiagueños, o el Evita.
El regreso de la expresidente, el tercero desde que dejó el poder, no tuvo un dead line judicial como los anteriores. Ni ultimátum de Claudio Bonadio ni citación. La próxima escala tibunalicia es el 8 de agosto para una audiencia con Margarita Stolbizer.
En rigor, el anteúltimo viaje fue breve y sembró desconcierto y desazón entre los dirigentes K. Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda y número dos del Instituto Patria, les transmitió a otros alcaldes que había visto a Cristina "preocupada" por la cuestión judicial que alcanza a su familia. Otros dirigentes que pasaron por el Patria percibieron lo mismo: a la expresidenta más enfocada en sus urgencias legales que en conducir el postkirchnerismo.
La crisis feroz en La Cámpora, de la que los escándalos públicos de José Ottavis son apenas una muestra, también repercute sobre Máximo Kirchner. Al hijo diputado de la expresidente se lo imaginaba como un conductor, un sucesor con el estilo de su padre, Néstor Kirchner. Pero hasta acá no pudo controlar las tensiones en la agrupación ni las fracturas en el bloque K.
El propio mando de Cristina quedó menguado. El affaire de José López fue una trompada que quebró, incluso, el bloque de senadores, donde había doce legisladores ultra-K pero cuando se votaron los nuevos cortesanos, el rechazo propuesto por la expresidente no alcanzó ni siquiera ese número.
Tampoco pudo reunir a gobernadores ni arrimar caciques con poder territorial. Ferraresi y Patricio Mussi, de Berazategui, fueron los únicos alcaldes que la visitaron en su anteúltimo viaje.
El intendente de Avellaneda es la figura sobre la que el cristinismo pone sus fichas. De la mano de Andrés "Cuervo" Larroque, Ferraresi llegó a la vice del Patria y aparece siempre en la agenda K. En la UTN de su distrito fue la cumbre de los estudiantes secundarios, organización vinculada a La Cámpora. El alcalde será, además, uno de los oradores en la juntada política con concejales que se arma para el miércoles.
Oscar Parrilli estima la concurrencia de unos 200 concejales de toda la provincia con agenda de "tarifas", por eso expondrá Federico Bernal, pero con el objetivo de mostrar músculo político y despliegue territorial. Si la foto es potente, se da por hecho que Cristina estará presente junto a Parrilli y Ferraresi.
La juntada con concejales esconde un alerta. Los intendentes bonaerenses están, aun con matices, enfocados en armar un esquema electoral para 2017 que contempla múltiples variables: de Florencio Randazzo a Sergio Massa, pasando por Daniel Scioli o un candidato "de los intendentes".
El armado de una red de concejales, que alguna vez se montó en los distritos massistas, puede ser la primera avanzada para tratar de incomodar a los intendentes.

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